A las puertas de la Cuaresma –se inicia este miércoles 18 de febrero–, más de 20 millones de católicos en España (53% de la población) vivirán este tiempo de preparación para la Pascua. También compartirán el ayuno y la intensificación de la oración los casi 2,5 millones de musulmanes que viven en nuestro país y que este 17 de febrero, coincidiendo con el tiempo litúrgico católico, celebrarán el inicio del ramadán. No es la primera vez que ambas festividades coinciden en el tiempo. En España, el noveno mes del calendario islámico se vive con intensidad en Melilla, donde los musulmanes representan el 50% de la población, superando el 40% de católicos. Hasta allí se trasladó, del 5 al 9 de febrero, antes de ambos tiempos, el obispo de Málaga y Melilla, José Antonio Satué, en su primera visita pastoral a la ciudad autónoma desde que inicio su ministerio en la diócesis, aunque ya estuvo fugazmente el octubre, al tomar posesión.
- ¿Todavía no sigues a Vida Nueva en INSTAGRAM?
- WHATSAPP: Sigue nuestro canal para recibir gratis la mejor información
- Regístrate en el boletín gratuito y recibe un avance de los contenidos
De su estancia para conocer de primera mano la realidad melillense quedan retos pendientes, como el de dotar de una estructura arciprestal a la Iglesia local, pero también una mano tendida a la comunidad musulmana: “Aquí tienen un hermano, un hermano en la fe, dispuesto al diálogo y a la colaboración en todo lo que sea necesario, especialmente en el apoyo a las personas más necesitadas”.
Así lo expresó en rueda de prensa tras su visita, en la que dejó claro su apuesta por reforzar el diálogo con la comunidad musulmana, al mismo tiempo que insistió en la necesidad de hacer de la Iglesia un búnker de acogida frente a los discursos de odio. Y no se trata solo de titulares, porque acompañar a la Iglesia en Melilla es una de las tareas prioritarias de Satué, que ya ha confirmado que volverá en mayo para cultivar esa cercanía con los laicos, religiosos y sacerdotes. Presbíteros, en total, hay seis: dos diocesanos, uno del Camino Neocatecumenal, dos castrenses y un cura venezolano en una experiencia misionera que concluirá en 2027.
Multiconfesionalidad
Hablar de diálogo interreligioso a esa orilla del Mediterráneo no suena a nuevo. “Es nuestro día a día”, explica a ‘Vida Nueva’ el vicario episcopal de Melilla, Eduardo Resa. “¿Cómo no vamos a hacer realidad el diálogo interreligioso si el 80% de los niños que educan las religiosas de la Divina Infantita son musulmanes?”, se pregunta. Este centro católico elegido por las familias musulmanas fue uno de los espacios precisamente visitados por el obispo. Y, según sus propias palabras, “el momento, desde el punto de vista emotivo, más fuerte de la visita”. “Hicieron una representación de danza y fue un momento muy emocionante el ver cómo esos niños han encontrado allí un hogar en el que se les da cauce para que puedan expresar esa historia que, a veces, es muy complicada, esos traumas que llevan. Ahí tienen una experiencia de amor y de atención incondicional que es el mayor regalo que les podemos hacer y que, por otra parte, ellos nos hacen a nosotros”, sentenció el prelado.
No son ajenos a esta realidad multiconfesional los dos colegios católicos, el de Nuestra Señora del Buen Consejo, de las Hermanas Franciscanas de los Sagrados Corazones, y el de La Salle-El Carmen, que suman más de 2.000 alumnos desde Infantil hasta Bachillerato, así como el Centro de Educación Infantil Santa Luisa de Marillac, que pertenece a la Fundación Victoria (diocesana) y en el que dan sus primeros pasos más de 100 pequeños.
Melilla cuenta con una mesa interconfesional que “llevamos tiempo intentando que coja fuerza para no dedicarnos únicamente a encontrarnos, sino a cultivar un diálogo fecundo”, afirma Resa. Sobre el papel del cristiano ante una mayoría islámica, el vicario tiene claro que “el camino es dar testimonio de que Jesucristo es nuestro Salvador, pero sin hacer proselitismo, como nos ha recordado precisamente el obispo durante esta visita”.