El agua ha anegado el claustro bajo, la iglesia y otras dependencias del edificio del siglo XII, obligando a su cierre temporal
Vista del Monasterio de Santa María de la Vid que se ha visto afectado por la crecida del río Duero-EFE/ Paco Santamaría
El temporal de lluvias y el deshielo de las últimas jornadas han provocado una crecida histórica del río Duero que ha golpeado con fuerza el patrimonio burgalés. El Monasterio de Santa María de La Vid, regentado actualmente por los agustinos, joya arquitectónica del siglo XII y declarado Bien de Interés Cultural, ha amanecido este 16 de febrero con varias de sus estancias inundadas tras el desbordamiento del cauce a su paso por la localidad de La Vid y Barrios.
Según ha confirmado Agustín Alcalde, prior del monasterio, a los medios locales el agua comenzó a filtrarse durante la noche del sábado, penetrando principalmente a través de los desagües y el alcantarillado debido a la presión del río. A pesar de los esfuerzos de la comunidad por contener el avance con barreras improvisadas, el nivel del agua alcanzó el domingo alturas de entre 30 y 40 centímetros en el interior del recinto.
La inundación ha afectado gravemente a la planta baja del complejo. Entre las zonas anegadas se encuentran el claustro bajo, las antiguas cocinas, la sacristía y la propia iglesia del monasterio, donde el agua ha cubierto el suelo, llegando a la zona de las tumbas. Afortunadamente, se ha confirmado que la valiosa talla de la Virgen de la Vid no ha sufrido daños. Desde primera hora del domingo, dotaciones de los Bomberos de Aranda de Duero y efectivos de la Guardia Civil trabajan intensamente en las labores de achique y limpieza para mitigar los daños en la estructura y los bienes muebles.
Como consecuencia de los daños y las labores de limpieza, la comunidad religiosa ha anunciado que el monasterio permanecerá cerrado al turismo previsiblemente durante toda la semana, hasta que se garantice la seguridad y se recupere la normalidad en las instalaciones. Este suceso se enmarca en un episodio más amplio de inundaciones que mantiene en alerta a toda la Ribera del Duero. La borrasca ‘Oriana’ ha dejado caudales extraordinarios que también han provocado desalojos preventivos en localidades vecinas como San Esteban de Gormaz (Soria) y han puesto en aviso rojo a municipios como Aranda de Duero.