Vaticano

León XIV arranca en la periferia su primera gira por las parroquias romanas apelando a la paz

| 15/02/2026 - 17:35

El Papa presidió la misa y se encontró con distintos grupos de la comunidad parroquial de Santa María, reina de la Paz en la localidad costera de Ostia





El Papa es el obispo de Roma y por ello León XIV ha comenzado este domingo sus visitas a diferentes parroquias de la diócesis. Está primera ronda la iniciado en la cercana localidad costera de Ostia en la parroquia de Santa María, reina de la Paz que se alza en una duna. Los religiosos palotinos son los encargados de atender esta comunidad parroquial que es la primera de las cinco visitas previstas antes de la Semana Santa.



La parroquia que ha recibido a León XIV dentro de dos años cumplirá un siglo, ya que fue creada por Benedicto XV en el barrio Lido di Ostia Levante, formando parte de la 26ª Prefectura, dentro del sector sur, de la Diócesis de Roma. Por el templo han pasado Juan XXIII en 1963, Pablo VI en 1968, Juan Pablo II en 1980 y Francisco en 2015. Para Prevost la costera Ostia tiene también la resonancias de agustinianas de ser el lugar donde murió santa Mónica. De hecho el propio pontífice explicó a un grupo de jóvenes que “Ostia es realmente un puerto importante en la historia del mundo, de la Iglesia, de la historia de san Agustín y de santa Mónica”.

El Papa se ha reunido con niños, jóvenes y miembros de realidades eclesiásticas, enfermos y ancianos, pobres tanto migrantes como muchas familias italianas a los que se acoge cada día para almorzar, voluntarios de Cáritas y habitantes de los alrededores de esta parroquia, según los medios vaticanos. La expectación es tal que en la parroquia han asignado parte de los sitos para la misa por sorteo. Los ancianos y enfermos se encontraron con León XIV en el gimnasio y en la plaza se habilitaron pantallas ya que la parroquia tiene casi 300 niños en catequesis a los que hay que sumar cientos de jóvenes del oratorio, los scouts, el Camino Neocatecumenal y otros grupos según han señalado los palotinos de esta periferia de la diócesis romana.

La vida es sagrada

El Papa, en su homilía, ha lanzado un fuerte llamamiento contra el rencor y la violencia verbal, advirtiendo que los “malos sentimientos” son la raíz de los conflictos humanos. Comentando el evangelio del día, recordó que “la ley dada por Dios a su pueblo no está en contradicción con su libertad, sino que, por el contrario, es la condición para que esta florezca”. Para León XIV los mandamientos deben entenderse “no tanto como un cumplimiento formal de preceptos, sino como un acto de amor” y como una “luz que muestra el camino” a través del desierto de la vida.

Además, a partir del evangelio, el pontífice advirtió sobre las formas sutiles de violencia que preceden a la agresión física: el encerramiento, la envidia y los celos. Así, como Jesús, León XIV actualizó el mandato de “No matarás”, extendiéndolo a las agresiones verbales y mentales. Por ello el Papa invitó a los fieles a cultivar una fidelidad basada en el respeto y el cuidado del otro en su “inviolable sacralidad”, instando a revisar el propio interior antes de juzgar a los demás: “El mal que vemos en el mundo tiene sus raíces precisamente allí, donde el corazón se vuelve frío, duro y pobre en misericordia”.

El camino de la paz

En clave local, aterrizó esta advertencia, recordando que en Ostia “lamentablemente, la violencia existe y hiere, extendiéndose a veces entre los jóvenes y los adolescentes, tal vez alimentada por el consumo de sustancias; o bien por obra de organizaciones mafiosas, que explotan a las personas involucrándolas en sus delitos y persiguen intereses inicuos con métodos ilegales e inmorales”. Por ello invitó a todos: “difundid el respeto y la armonía, comenzando por desarmar los lenguajes y luego invirtiendo energías y recursos en la educación, especialmente de los niños y los jóvenes. Sí, que en la parroquia podáis aprender la honestidad, la acogida, el amor que traspasa las fronteras; aprender a ayudar no solo a quienes les corresponden y a saludar no solo a quienes les saludan, sino a ir hacia todos de manera gratuita y libre; aprender la coherencia entre la fe y la vida”.

Finalmente, a partir del nombre de la parroquia, y su ceración en la I Guerra Mundial, señaló que “con el paso del tiempo, lamentablemente, muchas nubes siguen oscureciendo el mundo, con la difusión de lógicas contrarias al evangelio, que exaltan la supremacía del más fuerte, alientan la prepotencia y alimentan la seducción de la victoria a cualquier precio, sordas al grito de quienes sufren y de quienes están indefensos”. Por ello, reivindicó: “Oponemos a esta deriva la fuerza desarmante de la mansedumbre, continuando pidiendo la paz, y acogiendo y cultivando su don, con tenacidad y humildad”.

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