Como obispo de Buenaventura, uno de los epicentros de la violencia en Colombia, promovió la paz, inclusive recibió amenazas de muerte
Obispo de Montería
La diócesis de Montería, jurisdicción sufragánea, tiene nuevo obispo tras ocho meses de vacancia. Se trata de Rubén Darío Jaramillo, hasta entonces obispo de Buenaventura, quien pasa a relevar a Ramón Alberto Rolón Güepsa, quien en junio de 2025 fue trasladado a Chiquinquirá.
Jaramillo se convierte en el noveno obispo de Montería, erigida el 20 de noviembre de 1954 por el Papa Pío XII, mediante la bula Ad perpetuam rei memoriam, con más de 1 millón cuatrocientos mil bautizados hasta 2022, según datos del Anuario Pontificio.
Justo su nombramiento llega cuando este territorio diocesano afronta una emergencia por inundaciones, dejando a miles de damnificados en zonas rurales. También se ha visto afectada por el conflicto armado, principalmente por la presencia del grupo criminal El Clan del golfo.
Jaramillo, de 59 años, nació el 15 de agosto de 1966 en Santa Rosa de Cabal, Risaralda, eje cafetero colombiano. Estudió filosofía y teología en el seminario mayor María Inmaculada de Pereira y fue ordenado sacerdote el 4 de octubre de 1992.
También se licenció en educación religiosa por la Universidad Católica de Pereira y cuenta con una especialización en gerencia de instituciones de educación superior por la Universidad de Santo Tomás, en Bogotá.
Siendo sacerdote en Pereira, ejerció diversas tareas pastorales y administrativas, entre estas: vicario parroquial, párroco, director del secretariado diocesano de pastoral social y de Cáritas diocesana, ecónomo diocesano y rector del seminario mayor María Inmaculada.
Además fue rector de la Universidad Católica Popular de Risaralda y rector encargado de la Universidad Católica de Pereira, integrando distintos consejos diocesanos.
Un 30 de junio de 2017 fue nombrado obispo de Buenaventura por el papa Francisco. Desde entonces integró el Servicio Episcopal para el Perdón, la Reconciliación y la Paz.
Buenaventura, ubicada en el Pacífico colombiano, es uno de los epicentros del conflicto. Allí Jaramillo intentó mediar e inclusive recibió amenazas de muerte por parte de estos grupos armados.
Fue promotor del “laboratorio de paz”, cuyo objetivo es el cese de la violencia y la protección de los derechos humanos en Buenaventura.
En octubre de 2025, fue galardonado con el Premio Barakah, otorgado por la Cámara de Comercio de Bogotá y Valladolid, un reconocimiento que exalta a quienes construyen puentes a través del diálogo entre posturas contrarias. Una nueva etapa pastoral para la Diócesis de Montería.