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Se confirma que los obispos de Cuba no se verán con el Papa ante “el agravamiento de la situación socio-económica del país”

| 13/02/2026 - 13:29

  • Ariel Suárez, secretario adjunto del Episcopado, explica a Vida Nueva la suspensión de la visita ‘ad limina’: “El Señor los quiere acompañando al pueblo de Dios en este momento”
  • Dos semanas atrás, la Iglesia caribeña se ofreció a mediar entre Estados Unidos y el castrismo ante el bloqueo que sufre la isla, carente ya de todo combustible





Aunque ya se había dado por hecho días atrás, los obispos de Cuba acaban de confirmar, mediante un comunicado oficial, la suspensión de su visita ‘ad limina’ a la Santa Sede, que debía haberse desarrollado del 16 al 20 de febrero.



En un escueto mensaje, la Conferencia de los Obispos Católicos de Cuba explica que, “ante el agravamiento de la situación socio-económica del país, que genera tanta inestabilidad e incertidumbre”, los pastores “han solicitado” a León XIV “aplazar la visita ‘ad limina’ para una fecha posterior a la prevista inicialmente”. Mientras, “seguimos orando por nuestra patria y renovamos nuestro afecto y comunión con el Papa y con la Sede Apostólica”.

Tras la detención de Maduro

Si bien, cada cinco años, todos los Episcopados del mundo acuden unos días a Roma para encontrarse con el Papa y con los representantes de los principales dicasterios, los obispos de la isla caribeña se ven obligados a renunciar a ello por las grandes carencias de combustible. Y es que, tras la detención de Nicolás Maduro por Estados Unidos y el consiguiente tutelaje del régimen chavista, aliado clave del castrismo, ya no llega nada de petróleo a Cuba desde Venezuela.

Por ello, ante el férreo bloqueo de la Administración Trump a la isla caribeña, el Gobierno de Miguel Díaz-Canel se ha visto forzado a suspender muchos vuelos por la imposibilidad de que los aviones recarguen su combustible y muchas operadoras internacionales han interrumpido sus viajes a La Habana. Justamente, eso ha causado la suspensión del viaje eclesial a Roma.

En conversación con Vida Nueva, el sacerdote local Ariel Suárez, secretario adjunto del Episcopado, ha querido ver esta suspensión de la visita ‘ad limina’ en clave espiritual: “El Señor quiere a los obispos acompañando al pueblo de Dios en este momento”.

Gravedad del contexto

Y es que el contexto es grave, como ya alertaron los propios obispos en un mensaje que fue leído, el domingo 1 de febrero, en todos los templos del país. En él, se valoraba un momento marcado por la tensión con Estados Unidos, que tiene a Cuba en el punto de mira. Lo que ha obligado al castrismo, que lleva en el poder desde hace más de siete décadas, a dar pasos significativos, negando incluso que la isla caribeña albergue “bases militares extranjeras”. Por su parte, Trump ha admitido que “estamos negociando con Cuba para ver qué pasa”.

En plena crisis, con esta gran escasez de productos básicos y de combustible, el Episcopado de Cuba recordó su misiva del 15 de junio, en la que constataba “que las cosas no están bien, que no podemos seguir así, que hay que hacer algo para salvar a Cuba”.

Pobreza en Cuba

Pero, si entonces los obispos demandaron “cambios estructurales, sociales, económicos y políticos”, siete meses después, “la situación ha empeorado y se han agravado la angustia y la desesperanza. Las noticias recientes, que anuncian, entre otras, la eliminación de toda posibilidad de que entre petróleo al país, disparan las alarmas, especialmente para los menos favorecidos. El riesgo de un caos social y de violencia entre los hijos de un mismo pueblo es real”.

El país necesita cambios

Conscientes de que “Cuba necesita cambios y son cada vez más urgentes”, los pastores incidieron en que estos no debían conllevar “más angustias ni dolor”. “No más sangre ni más lutos en las familias cubanas. ¡Demasiado hemos tenido en nuestra historia reciente!”, demandaron con un tono desgarrado. Así, “queremos y anhelamos una Cuba renovada, próspera y feliz, pero sin aumentar el sufrimiento de los pobres, de los ancianos, de los enfermos, de los niños”.

Por ello, llamaron a los ejecutivos de Estados Unidos y Cuba a entenderse mediante una negociación formal: “Los gobiernos deberían poder resolver sus desavenencias y conflictos a través del diálogo y la diplomacia, no la coerción ni la guerra. Porque los hombres, hablando, se entienden”.

Y ahí llegó la gran aportación de los obispos, que recalcaron que se ofrecían a mediar entre ambas administraciones: “La Iglesia cubana continuará ofreciendo su disponibilidad para, si así se lo solicitaran, contribuir a rebajar el tono a las hostilidades entre partes y crear espacios de fecunda colaboración en orden al bien común”.

La situación sigue enquistada

Dos semanas después, se ha confirmado que la situación sigue enquistada y los propios prelados se han visto directamente afectados. No irán a Roma y no abrazarán al Papa. Lo que les entristece, pues, solo unos días atrás, en otro comunicado, habían anunciado una visita que les permitiría “iniciar la Cuaresma”, el Miércoles de Ceniza, junto al sucesor de Pedro.

Se iban a encontrar “por vez primera” con León XIV, sobre todo, para “compartir con él y con los responsables de los dicasterios de la Santa Sede las vicisitudes, dolores, alegrías y esperanzas de la Iglesia en Cuba”. De hecho, “con nosotros, espiritualmente hablando”, iban a “peregrinar” también “nuestros sacerdotes, diáconos permanentes, religiosos y religiosas, seminaristas, laicos comprometidos en la acción pastoral, las familias, los enfermos, los presos, los que sufren, todos los cubanos”.

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