El fundador de Mensajeros de la Paz se ha mostrado, en un encuentro de La Salle, convencido de que “el mundo es bueno” y que, a pesar de las noticias negativas, la solidaridad es el motor que realmente mueve a la sociedad
El salón de actos de La Salle Campus Madrid se convirtió en un espacio de reflexión con la visita del Padre Ángel, fundador de Mensajeros de la Paz. En el encuentro, el sacerdote recordó que el verdadero éxito profesional reside en la capacidad de mirar a los ojos y acompañar al que sufre.
La jornada, organizada por Ana Isabel Gómez, responsable de Ciclos Formativos, comenzó con una bienvenida institucional que puso de relieve el compromiso de la institución con la formación en valores. Asimismo, el presentador y periodista Alfonso Rodríguez Muriel, hizo una entrevista al Padre Ángel en la que este señaló que “el mundo es bueno” y que, a pesar de las noticias negativas, la solidaridad es el motor que realmente mueve a la sociedad.
Rodríguez Muriel profundizó en temas como la soledad, el papel de la Iglesia actual y la necesidad de que los jóvenes tomen el relevo en la lucha por la justicia social. “La mejor red social es el abrazo y el contacto directo”, aseveró el Padre Ángel, quien insistió, a su vez, en que “la peor enfermedad que hoy tenemos es la soledad”.
Ha advertido que este aislamiento es el motor de tragedias como el suicidio, señalando que “hay gente que se tira por la ventana no porque no tenga para comer, sino porque no tiene a nadie a quien decírselo”. Para él, no hay mayor pobreza que la de aquel que no tiene a nadie que le dé las buenas noches o los buenos días.
A los jóvenes presentes, el Padre Ángel les pidió “que sean rebeldes”, pero “rebeldes con causa”. “No os conforméis con lo que está mal”, insistió, subrayando que su generación tiene la tecnología, pero no debe perder la capacidad de tocar, besar y acariciar, porque “eso es lo que nos hace humanos”.