Lamentan que “persisten entre nosotros, clérigos y laicos, resistencias, miedos y prácticas que dificultan la escucha, el discernimiento comunitario y la corresponsabilidad”
Obispos de Costa Rica. Foto: Conferencia Episcopal de Costa Rica
Al término de su CXXXI Asamblea Ordinaria, los obispos de Costa Rica aseguraron que el camino sinodal “exige una conversión personal y pastoral”; sin embargo, lamentaron que “persisten entre nosotros, clérigos y laicos, resistencias, miedos y prácticas que dificultan la escucha, el discernimiento comunitario y la corresponsabilidad. Caminar como Iglesia en sinodalidad nos interpela a revisar estilos de autoridad, modos de relación y estructuras pastorales, para que todo esté verdaderamente al servicio de la comunión y de la misión”.
A través de un mensaje publicado en su sitio en internet, la Conferencia del Episcopado de Costa Rica señaló que la sinodalidad no “es una consigna ni una moda eclesial… Reconocemos en ella una gracia del Espíritu Santo para este tiempo, que nos llama a vivir una comunión más real, una participación más amplia y una misión más compartida, en fidelidad a Jesucristo y atentos a los signos de los tiempos”.
Los obispos se comprometieron a “ejercer el ministerio episcopal en clave sinodal, como servicio humilde a la unidad y al discernimiento del Pueblo de Dios”, por ello, hicieron un llamado a los fieles laicos, a la vida consagrada y a los ministros ordenados “a asumir con responsabilidad y esperanza este camino compartido, para que la Iglesia en Costa Rica sea una Iglesia que escuche, discierna y salga al encuentro de las realidades del país, ofreciendo, desde el Evangelio, signos concretos de fraternidad, justicia y esperanza”.
En lo que respecta al proceso electoral del 1 de febrero en su país, calificaron de positivo “el clima democrático” en que se desarrollaron las elecciones; “se evidenció, en términos generales, respeto por la legalidad, una adecuada articulación de las instituciones involucradas, atención a necesidades particulares de algunos sectores de la población y un sano patriotismo que, salvo casos excepcionales, supo vivirse con sensatez, entusiasmo y auténtico sentido del deber cívico”.
No obstante, dijeron, “miramos este proceso electoral con realismo y sentido crítico, conscientes de los desafíos que revela: el desencanto de grupos de ciudadanos, un sector de la población que todavía se abstiene de votar, la polarización social que provoca actitudes y mensajes perturbadores y la fragilidad de la confianza en la política”.
Para los obispos, los grandes retos nacionales pendientes y que reclaman una atención urgente y un compromiso decidido de todos los sectores del país son: “el aumento de la violencia y la inseguridad ciudadana, la lucha contra la pobreza y la creciente desigualdad social, la generación de empleo digno y estable, la crisis del sistema educativo, el fortalecimiento de la salud pública, la delicada situación de la Caja Costarricense de Seguro Social y del régimen de pensiones, así como la atención a las personas en condiciones de vulnerabilidad y el cuidado responsable de nuestra casa común”.
Ante esos desafíos, los obispos advirtieron la necesidad de “políticas públicas sostenidas, diálogo social y una visión de largo plazo. Superarlos requiere reconstruir la confianza en las instituciones, fortalecer la participación ciudadana, combatir la corrupción y promover una cultura del encuentro y de la escucha que ponga en el centro la dignidad de toda persona, especialmente de los más pobres y vulnerables”.
En ese sentido, exhortaron a las nuevas autoridades y a todos los actores políticos a “ejercer su responsabilidad con honestidad, competencia y espíritu de servicio” y por su parte, manifestaron su “disponibilidad para acompañar estos procesos desde el Evangelio, promoviendo valores de justicia, solidaridad, responsabilidad y paz social. Invitamos a los distintos actores sociales y a toda la ciudadanía a asumir corresponsablemente estos retos, convencidos de que solo caminando juntos será posible construir una Costa Rica más justa, fraterna y esperanzada para las generaciones presentes y futuras”.
Para concluir, convocaron a todo el pueblo costarricense a “vivir y celebrar con fe el centenario de la coronación pontificia de Nuestra Señora de los Ángeles, patrona de nuestra patria, que será el próximo 24 de abril. Que su intercesión maternal nos acompañe y fortalezca ante los desafíos que debemos afrontar en los distintos ámbitos de nuestro acontecer nacional”.