Corresponsabilidad pastoral y cuidado integral: así avanzan los trabajos de obispos colombianos en su 120ª Asamblea

La Plenaria arrancó el 9 de febrero con el horizonte de la sinodalidad por delante para que obispos y sacerdotes impulsen desde las bases esta renovación

Corresponsabilidad pastoral y cuidado integral: así avanzan los trabajos de obispos colombianos en

Del 9 al 13 de febrero, los obispos colombianos sesionan en Bogotá, teniendo como eje central el protagonismo de los sacerdotes en el proceso sinodal, en su 120.ª asamblea plenaria.



Momentos de espiritualidad, diálogos y ponencias han marcado las jornadas de trabajo por estos días. Han puesto especial atención en la corresponsabilidad pastoral y la corresponsabilidad con sacerdotes, todo ello enmarcado en la realidad del país.

Ismael Rueda Sierra, arzobispo de Bucaramanga, recordó a sus hermanos no caer en la tentación del tareísmo, es decir, dejarse absorber por múltiples actividades o mediaciones —incluidos los escenarios digitales— que “pueden diluir el encuentro personal con Cristo”.

Cuidar a los sacerdotes

Son tres las dimensiones que todo sacerdote debe considerar: la vida espiritual, la vida afectiva y la salud mental y, no menos importante, la relación del presbítero con la administración de los bienes.

Al respecto, Stefano Guarinelli, sacerdote diocesano italiano y profesor de la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, ofreció una reflexión centrada en la amistad como dimensión esencial de la vida espiritual y afectiva del sacerdote.

“Nuestra afectividad depende mucho de esa relación con Dios, y si esa relación es como una caja vacía, no merece la pena vivir así”, apuntó.

Mientras Yolima Ortiz, directora del programa de Psicología de Uniminuto Virtual, ofreció una mirada psicológica al ministerio ordenado.

“Sí, encontramos desgaste por empatía, producto de acompañar constantemente situaciones difíciles en un contexto social tan complejo como el colombiano”, admitió Ortiz.

La doctora y psicóloga advierte que los curas llevan “una carga emocional muy alta”, por ende, resulta prioritario “cuidar a nuestros sacerdotes, porque es también cuidar a las comunidades”.

“Los sacerdotes también lloran”.

Jesús Hernán Alzate Duque, sacerdote eudista, insistió en la importancia del autocuidado y de reconocer la vulnerabilidad como parte del ministerio: “Los sacerdotes también lloran”.

“Escuchar hoy implica un contagio emocional constante, y en contextos de violencia esto se intensifica. Por eso necesitamos estrategias reales de acompañamiento”, añadió el sacerdote.

Por su parte,Arnulfo Moreno, vicario general del Vicariato Apostólico de Guapi, a partir de su experiencia pastoral en el Pacífico colombiano, afirmó que “no podemos descuidar nuestra vida espiritual, afectiva ni nuestras relaciones sanas”.

Invitó a ser transparentes en la administración de los bienes, “agradeciendo que los obispos piensen en su clero como una verdadera familia”.

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