Vaticano

León XIV proclama en el ángelus, con Francisco, que “Dios que nunca nos descarta”

| 08/02/2026 - 12:13

El pontífice mostró su cercanía a las poblaciones andaluzas que están sufriendo las consecuencias de las últimas inundaciones, además de poner como ejemplo al beato Cura Valera





El papa León XIV ha rezado el ángelus como cada domingo desde la ventana de su estudio, en el Palacio Apostólico Vaticano –aunque se ha conocido que la habitación papal estará en el piso superior y su ventana no dará a la Plaza de San Pedro– con los fieles y peregrinos que han acudido a esta oración mariana.



Tras la oración recordó la beatificación en Almería, este 7 de febrero, del Cura Valera destacó su labor como “párroco dedicado a su pueblo” y su “ejemplo de sacerdote centrado en lo esencial” siendo testimonio de cómo “ser fieles en la cotidianidad vivida”. Mostró su cercanía a las víctimas de la violencia y el terrorismo tras los ataques sufridos en Nigeria. Además, en el día de santa Josefina Bakhita se unió a la Jornada Mundial de oración contra la trata de personas y alentó a quienes buscan acabar con las nuevas formas de esclavitud. También recordó a las poblaciones de Portugal, Andalucía e Italia por las inundaciones vividas en estos días. A lo que añadió los saludos y un llamamiento a la paz frente a los procesos militares.

Gestos concretos

Comentando el evangelio del día, el que Jesús dice a los suyos que son “la sal de la tierra” y “la luz del mundo” (Mt 5,13-14), destacó que “la alegría verdadera es la que da sabor a la vida y hace surgir lo que antes no existía. Esta alegría se irradia de un estilo de vida que se desea y elige, de un modo de habitar la tierra y de vivir juntos” como Jesús. Y es que después de haber encontrado al Señor “parece insípido y opaco lo que se aleja de su pobreza de espíritu, de su mansedumbre y sencillez de corazón, de su hambre y sed de justicia, que impulsan a la misericordia y a la paz como dinámicas de transformación y reconciliación”.

Para el Papa la justicia y la sanación espiritual pasan por “gestos concretos que ponen fin a la injusticia”, tales como ayudar al hambriento o al pobre. Al obrar así, la luz personal surge “grande como el sol de cada mañana que disipa las tinieblas” y las heridas interiores cicatrizan, destacó.  Frente al dolor de “perder sabor y renunciar a la alegría”, se advierte sobre el riesgo de volverse como la sal que “ya no sirve para nada”, añadió el pontífice. Aunque muchas personas se sientan “descartadas, fracasadas; como si su luz se hubiera escondido”, León XIV insistió en que “Dios que nunca nos descarta” y que cualquier herida puede sanar “acogiendo la palabra de las Bienaventuranzas”.

Finalmente, el Papa invitó a recuperar la alegría mediante la apertura a los demás, rechazando la tentación de “hacer valer su identidad, exhibirla”. En su lugar, se propone seguir el ejemplo de Jesús y su “amor que no hace ruido”, para convertirnos en una comunidad acogedora, semejante a una “ciudad en la cima del monte” donde todos deseen vivir.

Palacio apostólico del Vaticano

Noticias relacionadas