Cono Sur

Los obispos de la Patagonia caminan y celebran entre las cenizas de los incendios

| 05/02/2026 - 15:00

Los prelados de Rawson y de Esquel visitaron la región devastada por el fuego





Día de La Candelaria. Gruta de Rincón de Lobos, en la localidad de El Hoyo, provincia de Chubut. Un escenario devastado, una lluvia tenue y el rezo compartido con las familias que perdieron todo por los incendios en la Patagonia. Allí mismo, y con el corazón puesto en la gente, los obispos de Rawson y el prelado de Esquel, Roberto Álvarez y José Slaby, respectivamente, celebraron la Santa Misa.



En tiempos de cansancio e incertidumbre, el objetivo fue rezar para pedir que la lluvia finalice con el fuego, y compartir abrazos, llantos y palabras de consuelo con los pobladores que perdieron, no solo sus hogares sino también sus recursos de sustento (animales, huertas, herramientas).

La cercanía de los pastores

Los obispos visitaron las zonas más afectadas para acompañar a las comunidades de Puerto Patriada, una de las regiones más arrasadas por el fuego que, sin tregua, viene azotando la zona desde diciembre. Su extensión ya destruyó más de 50 mil hectáreas del sur argentino.
Álvarez y Slaby visitaron a los vecinos, escucharon sus experiencias y compartieron el dolor por todo lo que el fuego se llevó: viviendas, animales, medios de vida. Sin embargo, con esta presencia pastoral se buscó sostener y reafirmar que la Iglesia camina junto a su pueblo y no lo deja solo en medio de las ruinas, sino que abraza a una comunidad que no baja los brazos.
Más allá de esta presencia, Cáritas Esquel continúa haciendo su aporte material, fruto de la ayuda solidaria que fueron recibiendo durante estas semanas: alimentos, agua, abrigo, más allá del acompañamiento y apoyo para la reconstrucción.

Naturaleza herida

La Eucaristía fue celebrada en un escenario real, en medio de la naturaleza herida, que no ocultó sus cicatrices en los milenarios árboles afectados de los bosques. En la homilía, el titular de Rawson pidió no cansarse de pedirle a la Virgen que interceda por su pueblo, y bajo la advocación de la Candelaria, rogó que apague el fuego y traiga la lluvia tan esperada.

Mientras se desarrollaba la celebración, una lluvia suave comenzó a caer sobre el lugar, gesto muy valorado por los fieles, que emocionados y agradecidos, lo vivieron como un signo sencillo de consuelo y esperanza para toda la comunidad.

Al finalizar la Misa, rezaron una oración a la Virgen de la Candelaria.

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