Manos Unidas ‘Declara la guerra al hambre’. Precisamente así se titula su 67ª campaña anual con la que insisten en que “no habrá paz en el mundo mientras persistan el hamnbre y la pobreza”, según han recordado durante la presentación hoy en Madrid.
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La ONGD de la Iglesia católica centra su campaña en esta ocasión en el vínculo existente entre paz, desarrollo y erradicación del hambre. Y es que actualmente alrededor de 673 millones de personas padecen hambre en el mundo y la mayoría de ellas viven en alguno de los 59 territorios afectados por conflictos armados, violencia o graves situaciones de inestabilidad.
Según el índice Global de la Paz 2025, el mundo no es solo menos pacífico, sino también menos capaz de construir la paz. En este sentido, la presidenta de la ONGD, Cecilia Pilar Gracia, “declarar la guerra al hambre es un imperativo moral. Es un llamamiento a la paz, a la justicia y al desarrollo”.
Y ha añadido: “Es reclamar alimentos, claro que sí, pero también es clamar por los derechos que, teóricamente, a todos nos amparan: a la educación, a la salud, a la tierra, al agua, a la igualdad. Es, en definitiva, derecho a tener derechos”.
“Hace unos días me hablaban de utopías. De ese sueño de los que estamos convencidos de que, entre todos, podemos hacer del mundo un lugar más justo y en paz. Y pensé que donde otros ven fronteras, en Manos Unidas vemos horizontes, de paz, de justicia y de desarrollo para todos. Mientras unos hablan de utopía, otros hablamos de responsabilidad compartida, de esfuerzo y, sobre todo, de voluntad”, subrayó.
Invertir menos en armas
La entidad subraya que romper el círculo entre hambre, pobreza y violencia es clave para construir una paz real y duradera. De hecho, como se recoge en el estudio ‘Paz en un mundo en conflicto. Radiografía de la opinión pública española sobre paz y desarrollo’, también presentado hoy, para el 94% de los españoles la paz es mucho más que ausencia de guerras y exige justicia social, derechos y dignidad humana.
De acuerdo con este informe, el 93% de los encuestados considera que estamos muy desinformados sobre los conflictos “olvidados” y el 90% cree que no interesan ni a medios ni a responsables políticos, un dato clave en un mundo en el que 78 países están involucrados en guerras más allá de sus propias fronteras.
Mientras, el 86% opina que, para construir la paz, los gobiernos del norte deben invertir más en desarrollo y menos en carreras armamentísticas. Sin embargo, según el Índice Global de Paz 2025, la inversión global en mantenimiento y construcción de la paz fue mínima en 2024: casi 40.000 millones de euros, solo el 0,52% del gasto militar, que alcanzó un récord de 2,28 billones.
Desde Sierra Leona hasta Colombia pasando por Siria
En un coloquio posterior, moderado por Fidele Podga, coordinador del departamento de Estudios y Documentación de Manos Unidas, han participado tres socios locales procedentes de proyectos que la entidad apoya en Sierra Leona (hermana Sandra Ramos), Colombia (padre Jesús Albeiro Parra) y Siria (hermano Georges Sabe).
Por su parte, la misionera clarisa del Santísimo Sacramento, ha dado testimonio de cómo, en medio de un contexto complejo, en Sierra Leona “la educación se convierte en una auténtica semilla de paz y esperanza”. “Educar no es solo enseñar a leer y escribir: es abrir caminos, ofrecer alternativas y romper ciclos de pobreza que se repiten de generación en generación”, aseveró.
Hna. Sandra Ramos, misionera en Sierra Leona
Como ha denunciado el director ejecutivo de la Coordinación Regional del Pacífico Colombiano, “grupos armados ilegales se disputan el control de ríos, caminos y fronteras. Allí donde el Estado no llega con derechos, llegan las armas. Muchas comunidades viven hoy confinadas, sin poder salir a pescar, sembrar o ir al médico por miedo a los combates o a las minas antipersona”.
Jesús Albeiro Parra, sacerdote colombiano
Por otro lado, el cofundador de los Maristas Azules, ha señalado que “la crisis sigue siendo severa en Siria, con millones de personas dependiendo de ayuda humanitaria mientras sufren las secuelas de la guerra. Estamos en una fase de transición inestable, una crisis humanitaria profunda y la esperanza de reconstrucción bajo un nuevo liderazgo”.