Europa

Los jesuitas –y un cura gallego– iluminan el cielo con cinco nuevos asteroides

| 04/02/2026 - 07:33

Los cuerpos celestes ‘(747532) Davidabrown’, ‘(780137) Gatterer’, ‘(811540) Ernstsalpeter’, ‘(836112) Danieloconnell’ y ‘(29691) Ramónallerulloa’ están entre Marte y Júpiter





No es una novedad, pero siempre ilusiona. Y es que en última ronda de nombramientos de asteroides, ya en este 2026, los nombres de cuatro nuevos jesuitas han servido para ‘bautizar’ otros tantos cuerpos celestes. Esta cifra supera a la mitad total del número de asteroides con nombre de religiosos de la Compañía nombrados en 2025, ya que fueros siete.



En concreto, estos últimos religiosos son científicos de Estados Unidos, Austria y Gran Bretaña, según recoge en su boletín de febrero la Unión Astronómica Internacional, responsable de la denominación de pequeños cuerpos celestes. Los homenajeados en esta ocasión son el estadounidense David A. Brown (nacido en 1967), los austriacos Alois Gatterer (1886-1953) y Ernst Salpeter (1912-1976), junto al británico Danie Joseph O’Connell (1896-1982), según recoge el portal katholisch.de.

Con un cura gallego

Todos ellos han sido investigadores, en diferentes épocas, en el Observatorio Vaticano –institución que ya ha lanzado a unos 50 jesuitas al espacio de la misma manera–. Ahora estarán para siempre en el cielo formando parte del cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter con sus nuevos nombres tras este bautizo oficial: ‘(747532) Davidabrown’, ‘(780137) Gatterer’, ‘(811540) Ernstsalpeter’ y ‘(836112) Danieloconnell’.

A ellos se ha unido en esta ocasión el sacerdote español Ramón María Aller Ulloa (1878-1966), con su asteroide ‘(29691) Ramónallerulloa’, que fundó el primer observatorio astronómico de Galicia en 1912 y, en 1943, el observatorio de la Universidad de Santiago de Compostela, que hoy lleva su nombre.

Más allá de estos científicos sacerdotes, el pasado mes de enero la Unión Astronómica Internacional homenajeó de la misma manera a las religiosas polacas santa Faustina Kowalska y a Ursula Ledóchowska. Y es que el derecho a elegir un nombre corresponde al investigador que ha proporcionado datos suficientes para calcular la órbita, es decir, no necesariamente al primer descubridor. La propuesta de nombre es entonces examinada por el grupo de trabajo específico y finalmente se publica oficialmente en el boletín.

León XIV en el Observatorio Astronómico Vaticano

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