Cerca de 170 jóvenes provenientes de 13 presencias de los franciscanos menores en Chile, llegaron hasta la ciudad de Castro, en el archipiélago de Chiloé, 1.200 kilómetros al sur de Santiago, para participar en el primer Encuentro Nacional de Jóvenes Franciscanos. Con el lema “Hermanos, porque somos uno en Él”, durante 6 días vivieron un espacio de comunión, reflexión y renovación de la fe juvenil, marcado por el deseo común de reencontrarse con Dios y fortalecer el compromiso evangelizador en sus comunidades de origen.
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En iglesia.cl, el equipo de comunicaciones de la Orden Franciscana informa que el programa del Encuentro incluyó eucaristías diarias, espacios formativos, trabajos por fraternidades, dinámicas y momentos de oración personal y comunitaria, configurando un verdadero cara a cara de los jóvenes con Cristo. La celebración eucarística fue uno de los ejes centrales del encuentro, vivida como un momento privilegiado para reafirmar la fe en Cristo vivo, presente en el altar, donde los participantes pudieron reconocerse como un solo cuerpo en Dios y renovar su identidad cristiana desde la espiritualidad franciscana.
Encuentro con Cristo
Mariana Duarte, de la Iglesia San Francisco del Cerro Barón de Valparaíso, dijo que “fue emocionante encontrarme con muchos jóvenes que comparten la espiritualidad franciscana, permitiendo una unión profunda entre distintas presencias y permitiéndonos conocernos, compartir el amor fraterno, crear lazos entre hermanos y vivir el Evangelio de una manera única”.
Uno de los momentos más significativos y emotivos fue la Adoración al Santísimo, instancia que permitió a los jóvenes vivir un encuentro íntimo y profundo con Dios en el silencio, el canto y la oración fervorosa. En ese espacio, muchos jóvenes ofrecieron su corazón, sus miedos, anhelos y proyectos de vida, generando un clima de recogimiento y sinceridad que marcó el desarrollo espiritual del encuentro y fortaleció los lazos fraternos entre los participantes.
“Me quedo con la profunda certeza de que no caminamos solos en este mundo, y este encuentro me permitió descubrir que somos muchos los jóvenes que, desde distintas realidades y lugares, compartimos el mismo anhelo de Dios y el deseo sincero de dejarnos amar, sanar y guiar por Él. Saber que no estoy sola en la fe fortalece el corazón”, agradeció Lizette Sepúlveda, de la Casa de Jóvenes Franciscanos San Felipe de Jesús de Santiago.
Disposición interior
Lizette destacó además las diversas iniciativas previas: “nos preparamos mediante fichas de trabajo elaboradas por el equipo organizador, las cuales nos guiaron a través de oraciones, lecturas bíblicas y reflexiones. Este tiempo de preparación fue fundamental, ya que nos permitió disponernos interiormente, entrar en un clima de oración y abrir el corazón para dejarnos encontrar por Dios”, contó.
La experiencia contó, además, con una peregrinación a la Isla de Chelín, donde los jóvenes pudieron contemplar la creación inspirados en el Cántico de las Criaturas de San Francisco de Asís, integrando fe, naturaleza y espiritualidad, reforzando el llamado a vivir una fe encarnada y comprometida con el cuidado de la casa común.
“Gracias por crear estos espacios de formación y hermandad que nos impulsan a seguir el camino de san Francisco con renovada alegría. Me voy con el corazón lleno de gratitud y con el compromiso de llevar lo vivido a mi fraternidad local”, valoró Mariana Duarte de Valparaíso.
Nuevos aires juveniles para el futuro
Para el hermano José Manuel Hernández, ofm, asesor espiritual de ENJOF, la cita juvenil marcó un hito muy importante, ya que, tras dos años desde aquel sueño, se pudo concretar el momento. “La participación de los jóvenes y frailes fue muy activa y hubo mucha interacción fraterna en la jornada. Agradezco a la pastoral juvenil franciscana de Castro, en especial a quienes fueron el equipo organizador, por el empeño, entusiasmo y corazón que colocaron en toda la preparación, por haber tomado la iniciativa y arriesgarse en este proyecto. Espero que este encuentro dé frutos abundantes en todas las presencias que participaron y que no quede solo en un hito”, confesó.
Otro fraile participante del encuentro, el párroco de San Francisco de Mostazal, Jaime Campos, consultado por Vida Nueva, también destacó “la organización: después de muchos años en que hubo pandemia, crisis de abusos en la iglesia, volver a articular un encuentro, organizarlo y ejecutarlo con tan buenos resultados, es muy positivo”.
Gratitud y enseñanza
Campos también señala que “la fraternidad, el encuentro, la gratuidad, el compartir, fueron experiencias fundamentales para nosotros, que siempre valoramos mucho. Compartir la oración, el alimento, entre comunidades de distintas parroquias que tienen esa experiencia, cada una, aquí compartirla con los otros, salir de su propia experiencia, es destacable. Esto fue algo muy progresivo. A los jóvenes hoy les cuesta socializar, salir del celular para escuchar y compartir con otros jóvenes”.
Para Pedro Gallardo, coordinador general, esta experiencia “fue un verdadero signo de esperanza para nuestra Provincia. Ver llegar a más de 170 jóvenes peregrinos desde distintos rincones del país fue una alegría inmensa. Jóvenes que caminaron, cruzaron mares y distancias, pero sobre todo que llegaron con el corazón dispuesto a encontrarse con Cristo, con los hermanos y con el carisma franciscano”.
Agrega Pedro Gallardo que “junto a los hermanos franciscanos y a los jóvenes, soñamos y comenzamos a dar forma a una pastoral juvenil franciscana nacional, viva, articulada y en movimiento, capaz de responder a los desafíos del presente y del futuro. Con gran alegría dimos por clausurado este primer Encuentro Nacional de Jóvenes Franciscanos en Chiloé, sabiendo que no es un cierre, sino un envío”, manifestó.
Angol espera con los brazos abiertos
Al concluir, se anunció que el próximo Encuentro Nacional de Jóvenes Franciscanos, ENJOF, se realizará en 2028 en la ciudad de Angol, dando continuidad a este camino de encuentro, misión y fraternidad juvenil en la Iglesia chilena.
Romina Jiménez, catequista de Confirmación de la parroquia San Buenaventura de Angol, toma con mucha responsabilidad este gran desafío de ser los anfitriones en 2028, “ya que será un arduo trabajo a nivel de organización y gestión, pero también de potenciar los dones y capacidades que cada joven tiene, para que desde ahí podamos todos juntos, como una gran comunidad de San Buenaventura lograr el éxito del ENJOF 2028”.
“He participado de encuentros regionales y nacionales, tanto de jóvenes como de adultos y sigo impactada por el nivel de gestión de estos jóvenes de Castro y del amor a Dios y a Francisco que lograron transmitir a todos quienes participamos de estos hermosos seis días”, concluyó la futura anfitriona de ENJOF 2028, Romina Jiménez.
