Vaticano

León XIV en el ángelus: “La verdadera felicidad no se compra, se comparte”

| 01/02/2026 - 12:40

El Papa presenta las Bienaventuranzas como clave para leer la historia y llama al diálogo ante la escalada de tensión internacional





El papa León XIV se ha asomado este domingo a la ventana del Palacio Apostólico Vaticano para rezar el ángelus junto a los fieles y peregrinos congregados en la Plaza de San Pedro. Antes de comenzar la oración mariana, el Pontífice ha reflexionado acerca de la liturgia de este domingo, presentando las Bienaventuranzas como una auténtica “prueba de felicidad” para los creyentes de hoy.



De esta manera, el Papa ha invitado a leer el Evangelio como una “página espléndida de la Buena Nueva”, subrayando que las Bienaventuranzas son “luces que el Señor enciende en la penumbra de la historia”, capaces de revelar el plan de salvación que Dios realiza “por medio del Hijo, con el poder del Espíritu Santo”.

León XIV ha explicado que, en el monte, Cristo entrega una ley nueva, “no escrita en piedra, sino en los corazones”, una ley que transforma la vida incluso cuando, a los ojos del mundo, parece marcada por el fracaso. Solo Dios —ha insistido— puede llamar verdaderamente bienaventurados “a los pobres y a los afligidos”, porque Él mismo “es el bien supremo que se da a todos con infinito amor”.

La lógica del Reino de Dios

Frente a una concepción de la felicidad ligada al poder, al éxito o a la riqueza, el Papa ha reconocido que las Bienaventuranzas resultan una paradoja para muchos. “Quienes esperan que los poderosos siempre sean los dueños de la tierra se sorprenden con las palabras del Señor”, ha señalado. Sin embargo, ha advertido de que la verdadera ilusión no está en el Evangelio, sino “en la falta de fe en Cristo”, que es “el pobre que comparte su vida con todos, el manso que persevera en el dolor, el pacificador perseguido hasta la muerte en la cruz”.

En este contexto, León XIV ha contrapuesto la lógica del Reino de Dios a la de quienes prometen felicidades vacías: “Como dijo el papa Francisco, están ‘los profesionales de la ilusión. No debemos seguirlos, porque son incapaces de darnos esperanza’”. Dios, en cambio, “da esta esperanza ante todo a quienes el mundo descarta como desesperanzados”.

Palacio apostólico del Vaticano

El Pontífice ha invitado a los fieles a dejarse interpelar personalmente por las Bienaventuranzas, preguntándose si entienden la felicidad “como un logro que se puede comprar o como un don para compartir”, y si la buscan “en los objetos que consumimos o en las relaciones que nos acompañan”. En palabras del Papa, es “por Cristo” y gracias a Él que “la amargura de las pruebas se transforma en la alegría de los redimidos”, no como una promesa lejana, sino como “una gracia constante que siempre nos sostiene, especialmente en tiempos de aflicción”.

Antes de concluir la reflexión, León XIV ha recordado que las Bienaventuranzas “exaltan a los humildes y dispersan a los soberbios en sus pensamientos”, poniendo este camino bajo la intercesión de la Virgen María, “sierva del Señor”, a quien “todas las generaciones llaman bienaventurada”.

Preocupación por Cuba

En las palabras posteriores al rezo mariano, el Papa ha ampliado su mirada a la actualidad internacional. Ha expresado su “gran preocupación” por el aumento de la tensión entre Cuba y Estados Unidos, sumándose al llamamiento de los obispos cubanos para que los responsables políticos apuesten por “un diálogo sincero y eficaz” que evite la violencia y nuevas formas de sufrimiento para el pueblo cubano.

Asimismo, ha asegurado su oración por las víctimas del derrumbe de una mina en Kibu, en la República Democrática del Congo, y ha pedido rezar también por los fallecidos y por quienes sufren a causa de las tormentas que en los últimos días han golpeado Portugal y el sur de Italia.

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