El presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB, por sus siglas en inglés), y arzobispo de Oklahoma City, Paul Coakley, convocó a una ‘Hora Santa por la Paz’ en los próximos días; pidió a los fieles su participación desde sus parroquias, capillas o “en la intimidad de sus corazones, ante la presencia del Señor, pidiendo la sanación de nuestra nación y nuestras comunidades… Oremos por la reconciliación donde hay división, por la justicia donde se violan los derechos fundamentales y por el consuelo para todos aquellos que se sienten abrumados por el miedo o el dolor”.
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En su mensaje refirió que el reciente asesinato de dos personas por agentes de inmigración en Minneapolis, así como la detención de un hombre en Texas “son solo algunos de los trágicos ejemplos de la violencia que representa el fracaso de nuestra sociedad en respetar la dignidad de toda vida humana. Experimentamos duelo ante esta pérdida de vidas y deploramos la indiferencia y la injusticia que representa. El clima actual de miedo y polarización, que se alimenta del desprecio por la dignidad humana, no cumple con el estándar establecido por Cristo en el Evangelio”.
Por ello -dijo- “como un paso hacia la sanación, invito a mis hermanos obispos y sacerdotes de todo Estados Unidos a ofrecer una ‘Hora Santa por la Paz’... Su fe importa. Sus oraciones importan. Sus actos de amor y obras de justicia importan”.
Ante Dios “ninguna obra de misericordia ni acto de justicia es en vano”
También agradeció “las innumerables maneras en que los católicos y todas las personas de buena voluntad continúan sirviendo a los demás y trabajando por la paz y la justicia. Ya sea alimentando a los hambrientos, acogiendo al forastero, cuidando a los enfermos, acompañando a los que experimentan la soledad, visitando a los encarcelados o esforzándose a diario por amar a sus prójimos, ninguna obra de misericordia ni acto de justicia es en vano ante los ojos de Dios”.
Si bien -sostuvo- las leyes deben ser respetadas, “las obras de misericordia, la asamblea pacífica y el cuidado de las personas en nuestra comunidad son signos de esperanza y construyen la paz con mayor certeza que la ira o la desesperación. Cristo nos recuerda que incluso ‘un vaso de agua fría’ dado en su nombre no quedará sin recompensa (cf. Mt 10:42)”.
