La iniciativa, pionera en España, va en la línea del plan pastoral propuesto por el papa León XIV a toda la Iglesia para atender a las personas que experimentan la tentación de no seguir viviendo
La Iglesia de Barcelona ha abierto el ‘Spe Salvi’, el Servicio de Prevención, Detección y Abordaje de las conductas suicidas. Este nuevo programa, fruto de un discernimiento ante este grave problema de nuestra sociedad, quiere establecer una red de detección y acompañamiento con toda la comunidad cristiana.
El propio papa León XIV ha pedido apoyar y acompañar a los que tienen pensamientos suicidas. El servicio ofrece formación pero, sobre todo, atención directa y comprensiva a todas las personas que lo requieran.
El ‘Spe Salvi’ se inspira en la segunda encíclica del papa Benedicto XVI, centrada en la esperanza como medio de salvación. Es una nueva parte de la pastoral de la Iglesia que cuenta tanto con un teléfono de atención directa como con el apoyo de la extensa red de comunidades parroquiales del Arzobispado de Barcelona.
Todos los sacerdotes y laicos que colaboren lo harán como centinelas en la detección y acompañamiento de conductas suicidas. Todos los sacerdotes y agentes de pastoral de la archidiócesis contarán con una guía específica, realizada con el apoyo del Departamento de Salud de la Generalidad de Cataluña y de entidades especializadas, para prevenir, detectar comportamientos de riesgo y para atender peticiones de apoyo.
Además, se repartirán trípticos en todas las parroquias para que los laicos que colaboren tengan también herramientas para poder ayudar a personas en riesgo.
El nuevo servicio se presentará este sábado, día 31 de enero, en una jornada que acogerá el Seminario de Barcelona, presidida por el obispo auxiliar, Javier Vilanova. Se visionará el vídeo del papa León XIV del pasado mes de noviembre de 2025 donde trataba esta problemática para, posteriormente, iniciarse una serie de intervenciones y de debates sobre los diferentes aspectos de cómo abordar esta lacra.
El suicidio es en la actualidad la primera causa de muerte no natural en Cataluña, especialmente entre los jóvenes. Según los últimos datos oficiales, en el año 2024, en la provincia de Barcelona, 390 personas experimentaron la tentación de no seguir viviendo. La iniciativa de la Iglesia de Barcelona está avalada por la Generalitat, que la ha incluido dentro del Plan Nacional de Prevención en el Suicidio de Cataluña (PLAPRESC).