España

El obispo de Málaga pide en el funeral por las víctimas de Adamuz alejarse de la “epidemia de crispación y sectarismo”

| 27/01/2026 - 08:38

José Antonio Satué presidió en la catedral malagueña una eucaristía en recuerdo por los fallecidos y los heridos originarios o residentes de la provincia andaluza





El obispo de Málaga, José Antonio Satué, ha presidido en la catedral, este domingo 25 de enero, una eucaristía por todas las víctimas del accidente ferroviario ocurrido una semana antes en la localidad cordobesa de Adamuz. A la celebración acudieron diferentes autoridades locales y regionales y más de un millar de fieles y concelebraron un buen grupo de sacerdotes y el obispo emérito, Jesús Catalá. En la seo estaban presentes familiares de las dos víctimas mortales naturales o residentes en Málaga —el médico Jesús Saldaña y el policía Samuel Ramos— y también de algunos heridos.



Luz de esperanza

El prelado, en la homilía, reconoció que “aunque el corazón esté lleno de tristeza o de rabia, aunque algunos os sintáis enfadados con Dios, Él quiere iluminarnos con su Palabra”. Satué destacó que “en este trágico accidente se ha manifestado con una claridad admirable: la generosidad y creatividad de los vecinos de Adamuz, que han dado un ejemplo extraordinario de solidaridad; el esfuerzo de los propios pasajeros por ayudar a otros pasajeros; el trabajo incansable de los cuerpos de seguridad, los servicios de rescate, los bomberos y el personal sanitario; la cercanía de los familiares y amigos que han acompañado a las familias que más están sufriendo; la oración de tantas personas de buena voluntad que, sin poder hacer otra cosa, se han acercado a sus parroquias para rezar”.

Una llamada a la unidad que para el obispo implica “no dejarnos contagiar por la epidemia de crispación y sectarismo que tantas veces asola nuestra sociedad, donde algunos solo exigen responsabilidades cuando el gobernante competente no pertenece a su partido, o justifican cualquier tropelía cuando el cargo público comparte su ideología. La unidad no excluye, por supuesto, que se depuren responsabilidades, pero no en función de intereses particulares o espurios, sino basándose en la verdad”, sentenció.

Dirigiéndose a los familiares de las víctimas, clamó “Dios está cerca de vosotros”, a la vez que nombró uno a uno a los presentes. “Aunque el dolor nos encoja el alma, aunque sepamos que hará falta mucho tiempo para sanar esta herida, podemos mirar al futuro con confianza”. Finalmente pidió a todos rezar “unos por otros para que la luz grande de la que habla Isaías ilumine nuestra oscuridad y que la llamada a la unidad de san Pablo nos mantenga dispuestos a ayudarnos y a dejarnos ayudar”, en referencia a las lectura de la misa del día.

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