Carlos Henrique, sacerdote brasileño
El pasado 18 de enero, los fieles que asistían a la misa en la parroquia de San Francisco de Asís, en Monte Castelo, Tubarão, municipio del estado brasileño de Santa Catarina, quedaron profundamente impactados. Grabada la escena, esta ha dado la vuelta al mundo a través de las redes sociales. Y es que en ella se ve al sacerdote oficiante, el padre Carlos Henrique, interrumpiendo la celebración de la eucaristía para abrazar a un anciano que, roto de dolor, sube hasta el altar en busca de consuelo.
A través de las propias redes sociales, se ha visto al propio cura explicar lo ocurrido: “La celebración transcurría con normalidad. De repente, cuando estábamos concluyendo las oraciones de la liturgia eucarística previas al momento de comulgar, vi a una persona que se dirigía hacia el altar. Le distinguí y era el señor Marcos, que venía hacia el presbiterio. En un primer momento, me quedé asustado, sorprendido por su actitud, pero luego ya fui consciente de que necesitaba apoyo”.
Y es que el hombre “estaba llorando mucho. Así que dejé a Cristo, paré la comunión y fui a abrazarlo sin saber lo que había pasado, pues él no conseguía hablar. Lo abracé, lo acogí. Fue después de la misa cuando supe que había perdido a su nieto, y de una forma trágica, triste, con apenas 20 años. Por eso pedí para él la fuerza de Dios”.
Como se observa en el perfil de Facebook de la parroquia de San Francisco de Asís, justamente ayer, domingo 24, era la última misa allí del “querido padre Carlos Henrique”, que cambia de destino.
Leyendo la despedida que se le ofrece, uno entiende mejor hasta qué punto estamos ante un auténtico pastor con entrañas de misericordia, como demostró al sentir que no había nada más importante que encarnar la eucaristía en ese abrazo a don Marcos en su noche más oscura: “Antes que nada, damos gracias a Dios por su vocación, por decir ‘sí’ y por ser tantas veces un verdadero siervo del Señor solidario, cariñoso, amable y atento con cada persona”.
Para sus hasta ahora parroquianos, Carlos Henrique es “un pastor con el olor de sus ovejas, que acogió, guio, corrigió, animó y amó a nuestra parroquia y a toda la comunidad con la verdad. Siempre dispuesto, creativo y compañero, haciendo que cada persona se sienta más como un hijo de Dios. En este tiempo que ha estado con nosotros aprendimos mucho más a ser siervos del Señor”.
“Dios te acompañe en la nueva parroquia, que María santísima te cubra con su manto y que el Espíritu Santo siga guiando cada paso de tu sacerdocio. Nos despedimos con un ‘hasta luego’. Hasta que nos volvamos a encontrar en los caminos de la vida… y, si Dios lo permite, un día, todos juntos, en el cielo. Con amor, cariño y gratitud”, concluye un texto que es un abrazo a pleno pulmón al cura amigo cuyos abrazos son los de Dios.
………..
Fotos: parroquia de San Francisco de Asís, en Tubarão.