El Papa recibió ayer por primera vez al equipo internacional del movimiento, al cual recordó que los carismas “fructifican solo en comunión” y que “ningún ministerio debe convertirse en motivo de superioridad”
Kiko Argüello saluda al papa León XIV
León XIV y el Camino Neocatecumenal se encontraron este lunes cara a cara por primera vez. Y es que el Pontífice ha recibido en audiencia, en el Vaticano, a los miembros del equipo internacional del Camino —Kiko Argüello, María Ascensión Romero y el padre Mario Pezzi— acompañados por obispos, sacerdotes y familias vinculadas a esta realidad eclesial presente en los cinco continentes.
Tras el encuentro, Kiko Argüello ha subrayado a Vatican News que, desde el Camino, “hemos querido pedir la bendición del Papa para animar a todos los itinerantes que están al servicio del anuncio del Evangelio”. “Sus palabras han sido de confirmación y de aliento no solo para los itinerantes, sino también para todos los hermanos del Camino”, ha asegurado Argüello.
Durante su intervención, León XIV recordó que “vivir la experiencia del Camino Neocatecumenal y llevar a cabo su misión exige también, por vuestra parte, vigilancia interior y una sabia capacidad crítica”, con el fin de “discernir ciertos riesgos que siempre acechan en la vida espiritual y eclesial”.
Desde el equipo internacional del Camino, la audiencia ha sido leída como un gesto de cercanía eclesial. “Hemos querido poner en manos de Pedro todas las equipos que están trabajando en los cinco continentes”, ha insistido Argüello, remarcando que el carisma del Camino se vive “en comunión no solo con los obispos, sino también con un vínculo particular con el Papa”.
El Papa situó el carisma del Camino en el marco de la Iglesia en su conjunto, recordando que “proponen a todos un camino de redescubrimiento del Bautismo” y que este sacramento “nos une a Cristo, haciéndonos miembros vivos de su Cuerpo, su único pueblo, su única familia”.
En uno de los pasajes centrales de su discurso, León XIV advirtió que “los carismas deben estar siempre al servicio del Reino de Dios y de la única Iglesia de Cristo”, y precisó que “ningún don de Dios es más importante que otro —excepto la caridad, que los perfecciona y armoniza a todos— y ningún ministerio debe convertirse en motivo para sentirse superiores a los hermanos y excluir a quienes piensan diferente”.
El Pontífice invitó también a los miembros del Camino a “ser testigos de la unidad”. “Su misión es particular, pero no exclusiva; su carisma es específico, pero fructifica en comunión con los demás dones presentes en la vida de la Iglesia”, afirmó. Y añadió que “el bien que hacen es grande, pero su propósito es que las personas conozcan a Cristo, respetando siempre el camino y la conciencia de cada persona”.