“El servicio diplomático es el arte evangélico del encuentro, que busca caminos de reconciliación donde los hombres levantan muros y desconfianza, es una vocación pastoral, no una profesión”. Así lo pone negro sobre blanco el papa León XIV en una carta a la Pontificia Academia Eclesiástica con motivo del 325º aniversario de su fundación.
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La misiva ha sido leída hoy durante una conferencia, en la Sala Ducal del Palacio Apostólico, con motivo de esta efeméride. En ella, el Pontífice señala que la diplomacia vaticana “nace del Evangelio: no es táctica, sino caridad reflexiva; no busca vencedores ni vencidos, no construye barreras, sino que recompone vínculos auténticos”.
Llamados a ser puentes
Para Robert Francis Prevost, “cada palabra pronunciada debe estar precedida por la escucha de Dios, de los pequeños, de aquellos cuyas voces a menudo no se escuchan”.
Por eso, “los diplomáticos del Papa están llamados a ser puentes: invisibles para apoyar, firmes cuando los acontecimientos parecen difíciles de contener y de esperanza cuando el bien flaquea”.