América

Estupor en sectores católicos de Estados Unidos tras justificar el vicepresidente Vance el asesinato de una mujer en Minneapolis

| 13/01/2026 - 14:59

  • Renee Nicole Good, ciudadana de 37 años y madre de tres hijos, falleció tras recibir tres tiros a bocajarro en un control policial
  • El arzobispo Hebda, llama a la concordia y pide ver a todas las personas como “creadas a imagen y semejanza de Dios”





El 27 de agosto, la localidad estadounidense de Minneapolis se vio convulsionada cuando un hombre armado interrumpió una misa que se celebraba en la escuela católica de la Anunciación y abrió fuego con su arma, asesinando a dos menores e hiriendo a otras 20 personas antes de suicidarse. Entonces, el arzobispo local, Bernard A. Hebda, mostró su abatimiento (“mi corazón está roto”) y llamó a “poner fin a la violencia armada”.



Sin embargo, su anhelo se resquebrajó el pasado 7 de enero, cuando, en un control migratorio, un agente del ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) acabó con la vida, tras dispararle a la cara, de Renee Nicole Good, ciudadana estadounidense de 37 años y madre de tres hijos. Pese a que las fuerzas policiales aseguraron que la mujer trató de “atropellar” a los agentes con su coche, vídeos grabados por transeúntes mostraron la evidencia: tras una breve discusión, ella arrancó veloz dispuesta a marcharse y, pese a no haber en ningún momento riesgo alguno para nadie, un miembro del ICE la mató en un impulso tras dispararle tres tiros a bocajarro.

Protestas en las principales ciudades

Desde entonces, en varias de las principales ciudades de Estados Unidos (como Los Ángeles, Chicago, Nueva York, Washington o Boston) se convocan a diario multitudinarias protestas contra la inmunidad de las fuerzas policiales a cargo de la Administración republicana y la xenofobia descontrolada del presidente, Donald J. Trump. En la propia Minneapolis, los enfrentamientos con el ICE son fuertes y quienes protestan se atrincheran en ocasiones tras barricadas.

En una declaración, el arzobispo Hebda llamó a “todas las personas de buena voluntad” a que “se unan a mí en oración por la persona asesinada, por sus seres queridos y por nuestra comunidad”. Con el fin de rebajar la tensión imperante, el prelado denunció que “seguimos en un momento en este país en el que necesitamos bajar la temperatura de la retórica, detener la especulación infundada en el miedo y empezar a ver a todas las personas como creadas a imagen y semejanza de Dios”. Algo que debe interpelar a todos, pues “es tan cierto para nuestros hermanos inmigrantes como para nuestros funcionarios electos y quienes son responsables de hacer cumplir nuestras leyes”.

“Miembro de una red izquierdista”

Una llamada a la calma que no ha encontrado eco en el Gobierno de Trump. De hecho, la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, ha sostenido (pese a las evidencias difundidas en los vídeos) que Good “estaba acosando y obstaculizando” a los agentes del ICE. Versión también sostenida por el vicepresidente, el católico JD Vance, que ha despachado la memoria de la víctima tachándola, sin más, de “miembro de una red izquierdista” que tendría como fin “atacar, revelar información confidencial, agredir y hacer imposible que nuestros oficiales hagan su trabajo”.

En un significativo editorial, el National Catholic Reporter, medio de referencia del catolicismo estadounidense, ha lamentado esta deriva ideologizada en detrimento de la defensa de la vida y la dignidad humana y ha cargado con dureza contra Vance: “Sus comentarios justificando la muerte de Good son una mancha moral en el testimonio colectivo de nuestra fe católica. Sus repetidos intentos de culparla de su propia muerte son fundamentalmente incompatibles con el Evangelio”.

Como ilustra la imagen que abre esta información, estos días ha tenido lugar una simbólica protesta de líderes religiosos de diferentes confesiones frente a la Casa Blanca para reclamar al Gobierno de Trump que vaya hasta el fondo en este caso y haga “justicia” a Good.

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