Tras derrocar hace un año a Bashar al-Assad y acabar con 13 años de guerra civil en Siria, el miliciano Ahmed al-Shara, al frente de la coalición islamista Hayat Tahrir al-Sham (HTS), constituyó un Gobierno “para todos”, reiterando que protegería a “todas las minorías”.
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Por ahora, salvo en crisis puntuales, lo ha podido cumplir con todos los colectivos, incluidos los cristianos (así lo reitera habitualmente el obispo franciscano Hanna Jallouf, vicario apostólico latino de Alepo). Aunque parece que no es así con los kurdos, que controlan varias regiones al norte del país, así como barios barrios en Alepo, la segunda ciudad siria.
Decenas de muertos
Precisamente allí, en Alepo, se han producido en los últimos días fuertes enfrentamientos entre fuerzas gubernamentales y milicianos kurdos, con decenas de muertos. Aunque parece que la situación comienza a estabilizarse.
Así lo asegura a Vida Nueva el misionero argentino Hugo Alaniz, religioso del Instituto del Verbo Encarnado en Alepo: “Ayer domingo fue el primer día tranquilo después de largos días de intensos enfrentamientos. Han sido días llenos de miedo, ansiedad y estrés para todos. Las fuerzas kurdas ya se retiraron de los dos barrios que controlaban, trasladándose a otros lugares. Gracias a Dios, nuestras familias están bien y a salvo”.
Como detalla, “poco a poco, volvemos a la vida normal y a nuestras actividades pastorales”. Eso sí, pide un deseo de cara al futuro inmediato: “Les pedimos a todos los que se han preocupado por nosotros estos días que oren para que la paz prevalezca en Alepo y para que no haya represalias en el futuro”.
Se mantienen 300 combatientes
Y es que, pese a la tregua entre ambos grupos, Reuters asegura que unos 300 combatientes kurdos se mantienen combatiendo en el distrito de Sheikh Maksoud. Un desafío que estaría siendo respondido por las autoridades gubernamentales con nuevos bombardeos.
Por su parte, Misiones Salesianas ha publicado un comunicado en el que lamenta que “la reciente escalada de violencia en la ciudad de Alepo ha tenido un impacto directo y devastador sobre la población civil, especialmente sobre niños, niñas y jóvenes que han visto interrumpida de nuevo su educación en un contexto ya marcado por años de guerra, crisis económica y desgaste psicológico”.
Así, “los enfrentamientos en varios barrios de la ciudad han obligado al cierre casi total de escuelas y espacios educativos, dejando a miles de menores sin acceso a una rutina básica y protectora”.
Hasta el punto de que, “en apenas unos días, la intensificación de los combates y los bombardeos en zonas residenciales ha provocado desplazamientos masivos de familias que han huido sin apenas recursos, buscando refugio”.
Más de 150.000 desplazados
Tal y como les detallan los misioneros salesianos presentes en la zona, “más de 150.000 personas abandonaron sus hogares. Escenas que recuerdan a los momentos más duros de la guerra”. “Los niños vuelven a vivir con miedo, sin clases y sin espacios seguros. La educación es siempre una de las primeras víctimas de la violencia, y sus consecuencias se arrastran durante años”, deploran.
Un impacto que ellos experimentan de modo directo: “La escalada también ha obligado al cierre total de las actividades del centro salesiano de Alepo, un espacio educativo y de acompañamiento clave para niños, niñas y jóvenes de la ciudad. El centro se encuentra a poco más de un kilómetro de las zonas donde se han producido los enfrentamientos y varios proyectiles han caído en sus inmediaciones, lo que ha hecho inviable mantener la actividad por motivos de seguridad”.
“El centro está demasiado cerca de los combates. No podemos exponer a los menores y jóvenes a un riesgo tan alto, aunque nos duela cerrar un espacio que para muchos es su único lugar de estabilidad”, se duelen.
Eso sí, los salesianos no pierden la esperanza. Ni mucho menos: “A pesar del cierre temporal, continuamos acompañando a las familias a través de educadores y agentes locales, manteniendo el contacto con niños, niñas y jóvenes para ofrecer apoyo moral, psicosocial y de emergencia dentro de las limitaciones actuales”.