La Comisión de Migrantes del Episcopado argentino adhirió a esta celebración en memoria de un fatídico hecho contra una mamá migrante y su hijo
La Comisión Episcopal de la Pastoral de Migrantes e Itinerantes (CEMI) se sumó a la conmemoración del Día de la Mujer Migrante en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. En esta fecha se cumple un nuevo aniversario del ataque xenófobo que culminó con la muerte de Marcelina Meneses y su hijo Joshua Torres.
Ellos, el 10 de enero de 2001, estaban a bordo de una formación de la línea Roca, y ante un roce y un intercambio verbal fueron denostados por ser de otro país, y abruptamente arrojados del tren en marcha. Murieron sin atención del personal ferroviario y sin atención médica.
En su memoria se instauró en esta fecha el Día de las Mujeres Migrantes para concientizar, visibilizar y sensibilizar sobre situaciones de violencia y vulneración de derechos que sufren diariamente las mujeres migrantes.
Por su parte, los miembros del organismo eclesial aseguraron que “recordar este hecho doloroso no es abrir heridas, sino impedir el olvido, porque la memoria es un acto de justicia y una forma concreta de cuidar la vida”.
Como Iglesia que camina junto a los pueblos, aspiran a que este hecho sea plenamente esclarecido y se haga justicia, porque ninguna forma de violencia, discriminación o desprecio por el origen puede tener lugar en una sociedad que pretende ser humana y fraterna.
“La mujer migrante encarna de modo singular la dignidad que no conoce fronteras: sostiene familias, construye comunidad, transmite la fe, cuida la vida en contextos muchas veces marcados por la precariedad, la exclusión y la invisibilización”, sostuvieron. Y agregaron que su protagonismo es un don para la sociedad y un llamado permanente a reconocer derechos, promover la integración y garantizar condiciones de vida dignas.
Con el título “Nadie es extranjero en la Casa común”, inspirado en el espíritu de la encíclica Laudato Si, se invita a la fraternidad universal, donde la Tierra es hogar de todos sin exclusión para, como pedía el papa Francisco, construir una cultura del encuentro y no acostumbrarnos al descarte. Con el impulso pastoral del papa León XIV desean renovar el compromiso de acompañar, defender y promover a las personas migrantes, especialmente a las mujeres.
La CEMI alentó a conmemorar este día como una oportunidad para educar en la fraternidad, erradicar toda forma de xenofobia y racismo, y fortalecer la convivencia. “Que la memoria de Marcelina y de su hijo nos mueva a no mirar hacia otro lado, y que el clamor de tantas mujeres migrantes encuentre respuestas concretas en políticas públicas, gestos solidarios y comunidades que abracen sin excluir”, desearon desde la Comisión Episcopal.