El Papa defiende una curia con un sentido más evangelizador e insiste en la importancia de la “formación de todos” los agentes de pastoral al cierre del consistorio
El Vaticano ha publicado este 10 de enero la intervención conclusiva del papa León XIV del Consistorio extraordinario de cardenales celebrado el 7 y 8 de enero en Roma. Un discurso, pronunciado al final de la tarde del 8 de enero en el Aula Nueva del Sínodo, del que se conocían ya detalles como que se espera que esta cita sea anual, en junio en torno a la fiesta de los Santos Pedro y Pablo; pero en el que se tratan otras cuestiones como el acompañamiento a las víctimas de abusos en contextos eclesiales.
Para el Papa, la cuestión de los abusos “sigue siendo verdaderamente una herida en la vida de la Iglesia en muchos lugares”. Y es que, especificó, “el abuso mismo causa una herida profunda que quizá dura toda la vida; pero muchas veces el escándalo en la Iglesia se produce porque la puerta ha estado cerrada y las víctimas no han sido acogidas, acompañadas con la cercanía de auténticos pastores”. Y es que denunció que una víctima le confesó que “para ella, lo más doloroso era precisamente que ningún obispo quería escucharla. Y por eso, también ahí: la escucha es profundamente importante”, insistió León XIV.
Una escucha que también se desarrollará entre el pontífice y el Colegio Cardenalicio ya que anunció que “continuarán los encuentros” como el celebrado esta semana, “pero quizás de más días, una vez al año: tres o cuatro días, como algún grupo ha sugerido. Un primer día de reflexión, oración y encuentro, luego dos o tres días de trabajo” y apoyando a los cardenales que tienen mayores dificultades económicas para participar.
También pidió a los purpurados que envíen “por escrito sus evaluaciones” y reflexiones sobre los temas propuestos así como la dinámica del cónclave “en su conjunto” o la “relación de los cardenales con el Santo Padre y con la Curia Romana”. “Yo también me reservaré leer con calma informes y mensajes personales y luego, más adelante, darles un feedback, una respuesta y continuar el diálogo”, se comprometió el Papa.
Para León XIV la colegialidad “está íntimamente conectada con lo que vivimos en el cónclave” donde surgió “el deseo de conocernos y de poder dar su contribución y apoyo”. Y es que fue, comentó, “un momento privilegiado para expresar la misión de la Iglesia y hacerlo juntos, en comunión”. Por ello agradeció la presencia de todos y, especialmente de los más ancianos por su “testimonio”. “Personalmente he sentido una profunda comunión y sintonía con todos ustedes y entre tantos intervenciones”, destacó.
Entre los temas tratados subrayó la importancia de la “formación de todos” los agentes de pastoral que “debe estar arraigada en la vida ordinaria y concreta de la Iglesia local, de las parroquias y de muchos otros lugares significativos donde se encuentran las personas, en particular aquellas que sufren”. Por ello propuso “revitalizar” las visitas pastorales en este sentido. Otro de los focos fue la tarea de “armonizar mejor” el servicio evangelizador de la Curia Romana desarrollando “una estructura de relaciones y de servicio, capaz de apoyar y sostener a ustedes y a las Iglesias locales, para afrontar juntos con mayor pertinencia y de forma más incisiva los desafíos actuales de la misión”, algo que retomará la Asamblea eclesial de 2028 tras el último sínodo.
“No estamos reunidos aquí sordos a la realidad de la pobreza, del sufrimiento, de la guerra, de la violencia que aflige a tantas, tantas Iglesias locales. Y aquí, con ellos en nuestros corazones, queremos decir también que estamos cerca de ellos. Muchos de ustedes vienen de países donde viven con este sufrimiento de violencia y guerra”, denunció el Papa al final de su intervención. Un panorama que transformó a transformar en esperanza con el mensaje del Jubileo. “Hemos cerrado la Puerta Santa, pero recordemos: ¡la puerta de Cristo y de su amor permanece siempre abierta!”, alentó.