Vaticano

León XIV grita a los jóvenes de Roma: “Nunca estamos solos, Jesús está con nosotros”

| 10/01/2026 - 20:53

El Papa celebra una multitudinaria audiencia y alertó que contra “una vida de ‘links’ sin relación o de ‘me gusta’ sin afecto” que “nos decepciona”





El papa León XIV se ha encontrado, este 10 de enero por la tarde, con una amplísima representación de los jóvenes de la diócesis de Roma. Un encuentro que ha desbordado todas las previsiones y que dejó a muchos participantes fuera del Aula Pablo VI, lo que dio oportunidad al pontífice de saludar de forma espontánea y sin papeles a los que se han reunido en la Plaza de San Pedro y que siguieron la cita por las pantallas y a otro grupo que se quedó a las puertas de la propia sala de audiencias.



Encontrarnos juntos

A los de la Plaza les expresó: “Cuánto me gustaría que pudiéramos estar todos juntos, no solo con la pantalla, sino personalmente, porque es en el encuentro donde nos sentimos bien”. Para el Papa “nos sentimos bien porque todos somos hermanos y hermanas en Jesucristo, que es nuestro mejor amigo. ¡Gracias por estar aquí! Veo que también han venido de otros países: bienvenidos”.

“Intentemos juntos vivir verdaderamente este espíritu de amistad, de fraternidad, de encontrarnos juntos, porque sabemos que cuando estamos unidos no hay dificultad que no podamos superar”, propuso León XIV. Para él, “estar solos, muchas veces, es sufrir. Pero cuando estamos con los amigos, cuando estamos con la familia, cuando estamos con los que nos aman y nos quieren, podemos seguir adelante. ¡Tened siempre este valor!”, reclamó.

Luego en el Petriano, a las puertas del Aula Pablo VI, también agradeció la presencia y les recalcó que “es muy importante que intentemos construir relaciones humanas, buenas amistades y, sobre todo, la amistad con Jesús”. “Mis mejores deseos para todos. Nos vemos después”, añadió antes de entrar en la sala de audiencias donde volvió a recordar a los que aguantaban fuera a pesar del frío.

Frente a la soledad

En su intervención, León XIV compartió una confidencia, un mensaje de su sobrina que le preguntaba “Tío, ¿cómo haces con tantos problemas en el mundo, con tantas preocupaciones?”, y para él “la respuesta, en gran parte, ¡sois vosotros! ¡Porque no estamos solos!” “Si recordamos la belleza de la fe, la belleza de la alegría, de ser jóvenes, de estar juntos, de buscar juntos, podemos saber realmente en nuestro corazón que nunca estamos solos, ¡porque Jesús está con nosotros!”, reiteró el Papa.

Para el Papa, “debemos recordar que la vida es tan preciosa que nunca podemos olvidar a los que sufren”, añadió recordando a los que perdieron la vida en una fiesta de Nochevieja en Suiza y también a cuantos participaron en el Jubileo de los jóvenes en agosto.

Repasando el problema de la soledad entre los jóvenes lamentó cuanto esta “muestra su peor cara: no se nos escucha, porque estamos inmersos en el ruido de las opiniones; no se ve nada, porque estamos deslumbrados por imágenes fragmentarias. Una vida de ‘links’ sin relación o de ‘me gusta’ sin afecto nos decepciona, porque estamos hechos para la verdad: cuando falta, sufrimos”, añadió. Pero, propuso, “si prestamos atención y abrimos los ojos, la creación nos recuerda que no estamos solos: el mundo está hecho de vínculos entre todas las cosas”. Ante esto reivindicó: “Entonces, cuando te sientas solo, recuerda que Dios nunca te abandona. Su compañía se convierte en la fuerza para dar el primer paso hacia quien está solo, pero está a tu lado. Cada uno se queda solo si solo se mira a sí mismo. En cambio, acercarte al prójimo te convierte en imagen de lo que Dios es para ti. Así como Él lleva esperanza a tu vida, tú puedes compartirla con los demás”.

Camino de paz

Con Jesús, añadió, “un mundo gris y anónimo se convierte en un lugar acogedor, a medida del hombre, precisamente porque está habitado por Dios”. “Actuad con alegría y tenacidad, sabiendo que para cambiar la sociedad hay que cambiar primero nosotros mismos. Y vosotros ya me habéis demostrado que sois capaces de cambiaros a vosotros mismos y de construir estas relaciones de amistad. ¡Así podemos cambiar el mundo, así podemos construir un mundo de paz!”

“Espero para todos una vida santa”, apuntó también. Una vida que tiene que ser “sana” y que acoge el amor de Dios que “conoce nuestro corazón y lo libera del miedo. Y la paz es el fruto que el amor de Dios cultiva en nosotros: al saborearla, podemos compartirla a través de la dedicación a quienes no se sienten amados, a los pequeños que más necesitan atención, a quienes esperan de nosotros un gesto de perdón”. A quienes se sientes perdidos, recomendó León XIV, “un corazón lleno de distracciones no encuentra el camino, pero quien lo desea ya comienza a liberarse de lo que lo bloquea”.

El pontífice también recomendó que “rezar es un acto de libertad, que rompe las cadenas del aburrimiento, del orgullo y de la indiferencia. ¡Para encender el mundo se necesita un corazón ardiente!”, como se muestra en la eucaristía. Para ello propuso el testimonio de la Virgen María y de los santos para seguir un camino “sabiendo bien que el verdadero bien de la vida no se puede comprar con dinero ni conquistar con las armas, sino que se puede donar, simplemente, porque Dios lo dona a todos con amor”. “¡La Iglesia de Roma está viva!”, sentenció.

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