León XIV recibe en audiencia a las instituciones y organismos que han colaborado en el desarrollo del Año Santo
Acaba el Jubileo 2025 y el papa León XIV se ha reunido con todos los voluntarios y representantes de las entidades que han colaborado en la organización de este Año Santo. Una audiencia para agradecer el trabajo del Dicasterio para la Evangelización, el Gobierno italiano –al acto ha acudido la presidenta italiana Giorgia Meloni–, el Ayuntamiento de Roma y la Región del Lacio, las fuerzas de seguridad, la Prefectura, Protección Civil, a las asociaciones de voluntariado y a la Agencia Jubileo 2000. A esto hay que sumar organismos vaticanos como la Gendarmería, la Guardia Suiza Pontificia, el Governatorato del Estado de la Ciudad del Vaticano y la Prefectura de la Casa Pontificia, los sacerdotes confesores, representantes de diócesis y Conferencias Episcopales y unos cinco mil “Voluntarios del Jubileo”, de todas las edades y procedencias.
“Gracias a vosotros, Roma ha ofrecido a todos su rostro de hogar acogedor, de comunidad abierta, jovial y a la vez discreta y respetuosa, ayudando a cada uno a vivir con fruto este gran momento de fe”, señaló el Papa a los presentes. Destacó que gracias a ellos los peregrinos han experimentado “la experiencia del perdón y de la misericordia de Dios” y han comprobado, en el encuentro con Cristo, que “la esperanza no defrauda” ya que, añadió, “Él vive y camina en nosotros y con nosotros, tanto en los momentos importantes de la existencia como en la cotidianidad de cada día, y porque con Él podemos llegar a la meta”.
Para el Papa, “la esperanza es necesaria en la situación de los peregrinos. De hecho, cuando el viajero se cansa en el camino, soporta el cansancio precisamente porque espera llegar a la meta. Si le quitas la esperanza de llegar, inmediatamente se derrumban las posibilidades de seguir adelante”. “Fue hermoso sentir de cerca vuestro entusiasmo”, confesó el Papa destacando que han sabido unos su alegría con la seriedad de las celebraciones y los momentos de oración.
Por ello, ante el ejemplo de los santos jubilares Carlo Acutis y Pier Giorgio Frasatti, recomendó: “Mantengamos ante nosotros sus ojos limpios y vivos, llenos de energía y al mismo tiempo tan frágiles: nos serán de gran ayuda para discernir con sabiduría y prudencia en las graves responsabilidades que nos esperan con respecto a ellos”. “Dejémonos atraer desde ahora por la esperanza y permitamos que, a través de nosotros, se contagie a todos aquellos que la desean. Que nuestra vida les diga: Espera en el Señor, sé fuerte, afianza tu corazón y espera en el Señor”, recomendó como legado del Jubileo. Como muestra, el Papa regaló a los presentes el Crucifijo del Jubileo, una miniatura del que ha acompañado a los peregrinos.