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Nadie se salva solo
En su meditación, les recordó que los discípulos se forman con el Maestro y en la vida comunitaria. Por lo tanto, reafirmó que la fe se fortalece caminando con otros, escuchándose, acompañándose y sosteniéndose mutuamente, porque “Nadie se salva solo”.
Para vivir una santidad concreta y comprometida, el El Cardenal animó a los participantes a dejarse moldear por Jesús, no para destacarse ni mandar, sino para servir con humildad y construir comunidades juveniles vivas, fraternas y solidarias, con una opción preferencial por los más vulnerables y necesitados.
Tomando como referencia el pasaje de los discípulos de Emaús, sostuvo que el Señor camina con los jóvenes, enciende su corazón con la Palabra y los envía nuevamente al camino para compartir la alegría del Evangelio y sembrar esperanza allí donde haya cansancio, desánimo o indiferencia.
El Cardenal compartió que, en estos días, participa junto al papa León XIV, de la clausura oficial del Año Santo y del Consistorio, por lo que le llevará el saludo y el cariño de los jóvenes, y les pidió que acompañen con su oración estos importantes momentos para la vida de la Iglesia, especialmente por las intenciones de paz del Santo Padre.
Finalmente, encomendó a todos los participantes a la protección de María, Madre y compañera de camino.