León XIV: “Estamos llamados a buscar a Jesús y a llevar a Él a cuantos encontramos”

El Papa ha celebrado hoy la misa del 125º aniversario de la Dedicación de la iglesia de Sant’Anselmo all’Aventino

León XIV

Esta tarde, el papa León XIV ha presidido la Santa Misa en la iglesia de Sant’Anselmo all’Aventino, con motivo del 125º aniversario de su Dedicación. En su homilía, el Pontífice ha evocado las palabras de Cristo: “Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia” (Mt 16,18), para recordar el papel clave de esta iglesia y del mundo benedictino en el corazón de Roma.



La construcción de Sant’Anselmo, promovida por León XIII junto al Colegio Internacional anexo, fue concebida como un impulso decisivo para “una mayor unidad dentro de la Confederación Benedictina”, con la creación del Abad Primado. Su intención, recordó el Papa, era que “vuestro antiguo Orden pudiera ser de gran ayuda para el bien de todo el Pueblo de Dios en un momento rico en desafíos”.

El Papa León XIV elogió el carácter fronterizo del monacato: “el monacato ha sido desde el principio una realidad de frontera”, capaz de llevar oración, trabajo y caridad incluso a “lugares desolados” y transformarlos en “tierras fértiles… especialmente espiritualmente”. Los monasterios, dijo, han sido siempre lugares de “crecimiento, paz, hospitalidad y unidad”, incluso en los momentos más oscuros de la historia.

En un mundo sacudido por cambios repentinos, el Papa recordó que “también nosotros podremos responder a las exigencias de la vocación recibida solo poniendo a Cristo en el centro de nuestra existencia y misión”.

León XIV durante su homilía

León XIV durante su homilía en Sant’Anselmo all’Aventino

La belleza de compartir lo recibido

Refiriéndose al espíritu de Sant’Anselmo, explicó que este complejo debe ser “una auténtica escuela del servicio del Señor”, donde “todo parte y todo regresa” a la iglesia como corazón vivo del mundo benedictino. Como imagen, evocó el río que brota del templo y el corazón que da vida al cuerpo, para señalar cómo “cada miembro recibe fuerza y alimento en beneficio de los demás”.

El Papa ha recordado también las palabras de san Juan Pablo II, quien afirmó que “la comprensión de los misterios divinos no es tanto una conquista del genio humano, sino un don que Dios concede a los humildes y creyentes”.

La Dedicación de una iglesia, señaló, “es la consagración de un espacio donde lo finito se encuentra con lo eterno”, una puerta abierta “hacia la luz del horizonte más amplio que nos atrae”. Y retomando el Concilio Vaticano II, subrayó que la Iglesia es “humana y divina, visible y dotada de realidades invisibles… presente en el mundo y, sin embargo, peregrina”, en busca de la ciudad futura.

Concluyó con una exhortación clara: “Estamos llamados a buscar a Jesús, ‘el Cristo, el Hijo del Dios vivo’, y a llevar a Él a cuantos encontramos”, haciendo de este templo “un lugar de alegría, donde se experimenta la belleza de compartir con los demás lo que gratuitamente se ha recibido”.

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