La ciudad de Baltimore, en Maryland, como es habitual por ser la archidiócesis primada del país, acogerá la Asamblea Plenaria de otoño de la Conferencia Episcopal Estadounidense, la USCCB, del 10 al 13 de noviembre. Una reunión en la que además de renovar la presidencia, deberán posicionarse sobre el legado de Francisco –es su primera reunión global de la era de su ‘paisano’ León XIV– en medio de las tensiones sociales abiertas por el presidente Donald Trump.
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Toma de postura
El obispo castrense Timothy Broglio cierra el mandato que empezó en 2022 pero ya se publicaron hace un mes la lista de 10 candidatos a presidente y vicepresidente; pero las elecciones no agotan la agenda de la plenaria. Uno de los temas que tienen sobre la mesa es la toma de postura –según se lee en el programa– sobre “la evolución de la situación de los migrantes y los refugiados”, es decir, tienen que hacer balance de la política migratoria de Donald Trump y su anunciada expulsión masiva. A lo que se suma la detenciones masivas de numerosos migrantes, criticadas por la Iglesia, incluido León XIV en una de sus declaraciones semanales en Castel Gandolfo.
Hasta ahora, publicó La Croix, “si bien la política migratoria del Gobierno preocupa a algunos obispos católicos, no se ha producido ninguna declaración que comprometa a toda la conferencia episcopal, limitándose a iniciativas individuales de los obispos (como la participación de varios de ellos en manifestaciones a favor de los inmigrantes)”. Y es que las tensiones con la política de Donald Trump y su vicepresidente, el ferviente católico J. D. Vance, han sido continuas.
Elecciones generales
Además, se organizará la consagración de Estados Unidos al Sagrado Corazón de Jesús, el 12 de junio de 2026, con motivo del 250 aniversario del país. Un gesto que espera revitalizar la “renovación eucarística nacional” que se ha propuesto la USCCB. No es algo innovador, países como México lo están desde 1914 o España desde 1919 –aunque por si acaso se renovó en Fátima en 2020–. También se estudiará el presupuesto –especialmente después de que Trump cerrara el grifo de la cooperación internacional que sostenía proyectos de muchas entidades sociales católicas–, la implementación del sínodo, la ecología y la misión laical.
Pero para muchos prelado, el plato fuerte es la elección del nuevo presidente de la USCCB y miran para ello a Roma donde por primera vez hay un Papa estadounidense. La presidencia de Broglio no ha destacado por grandes movimientos ni por resistencias a la línea de Francisco. Ahora los obispos –como los católicos– siguen buscando encajar de una u otra manera el legado del papa Francisco. Entre los candidatos están Robert Barron, obispo de Winona-Rochester y conocido por su ministerio en las redes sociales; Paul Coakley, arzobispo de Oklahoma City, cuyo conocido apoyo al exnuncio Carlo Vigano; o Edward Weisenburger, arzobispo de Detroit, gran defensor de la protección de los derechos de los migrantes. Todo se sabrá dentro de unos días.
I would be grateful for your prayers as the bishops of the United States meet in Baltimore this week for our annual General Assembly. May the Holy Spirit guide our discussions and decisions for the good of the Church and all her people.
— Archbishop Edward J. Weisenburger (@DetArchbishop) November 9, 2025