Durante una semana de reflexión en Madrid, la Hermandad Obrera de Acción Católica denuncia las nuevas formas de explotación y pide una Iglesia comprometida con el mundo del trabajo
HOAC
La Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) ha vuelto a levantar la voz ante “las nuevas vulnerabilidades” que golpean el mundo del trabajo. Lo ha hecho durante sus tradicionales cursos de verano, celebrados del 4 al 10 de agosto en Madrid, bajo el lema ‘Ante las nuevas vulnerabilidades en el mundo del trabajo: nuevas sensibilidades y respuestas’.
Tal como ha subrayado la HOAC, este encuentro ha servido para poner nombre y rostro al sufrimiento de muchas personas, especialmente mujeres, migrantes y jóvenes, atrapadas en condiciones de precariedad estructural. Una realidad, denuncian, que “socava derechos laborales elementales y mantiene abierta la brecha de la desigualdad”.
La jornada ha contado con la presencia de obispos como Santos Montoya y Abilio Martínez, miembros de la Conferencia Episcopal como Luisma Romero, y representantes internacionales del Movimiento de Trabajadores Cristianos de Europa y Portugal. También se han sumado sindicatos como USO, que han aportado su mirada sobre la situación del trabajo en la actualidad.
El sociólogo Imanol Zubero ofreció una clave para interpretar estas vulnerabilidades: “Estamos ante un cambio de paradigma que no podemos mirar con indiferencia, porque lo que está en juego es la dignidad del ser humano y del trabajo”. A partir de ahí, los participantes profundizaron en cinco talleres temáticos: precariedad tecnológica, crisis ecológica, desigualdad de género, exclusión de migrantes y normalización de la precariedad.
Asimismo, la HOAC propone fomentar nuevas sensibilidades: crítica ante el avance tecnocrático, ecológica, feminista, intercultural y social. “Este mundo necesita la humanidad que Jesucristo nos ofrece”, subrayan desde la organización.
Los cursos concluyeron con jornadas de oración animadas por José Luis Iglesias, consiliario de Bilbao. Con él, los participantes discernieron cómo acompañar desde la espiritualidad hoacista a quienes viven en la fragilidad. Porque, como recuerdan desde la HOAC, “la espiritualidad debe ser contemplativa, pero anclada en la vida del mundo obrero”.