Costa Rica “en un baño de sangre”: la Iglesia pide un pacto social urgente

El Episcopado tico hace un llamado a que en la Cuaresma se ore por la paz y por “el fin de la violencia homicida”

Costa Rica detención

La Conferencia Episcopal de Costa Rica expresó su tristeza por “la gravísima situación que atraviesa ese país”, que ha cerrado el 2023 con un “aumento histórico de homicidios”, llegando a contabilizar 907 asesinatos.



En un mensaje al Pueblo de Dios, los obispos encabezados por su presidente, Javier Román Arias, manifestaron su cercanía con las comunidades que más sufren este flagelo, entre ellas la capital del país, donde se registran balaceras y ‘ajustes de cuentas’ prácticamente todos los días.

Desde hace algunos años, en Costa Rica se libra una guerra de bandas criminales por el control de territorios y mercados para las drogas, “con un saldo de muerte que hunde a muchos de nuestros pueblos y sus habitantes en el duelo y el temor”, dijeron.

Costa Rica, en un baño de sangre

Los obispos también expresaron su dolor, pues muchos de los jóvenes, “fruto de la exclusión educativa, la pobreza y la falta de oportunidades, están siendo captados por estos delincuentes, de cuyos actos detestables deberán dar cuentas a Dios”.

Exclamaron: “¡No podemos dejar que Costa Rica se nos pierda en un baño de sangre!”, y señalaron que cada uno de los crímenes cometidos “es una afrenta directa al Dios de la vida, a la dignidad humana, a las leyes vigentes y a los más elementales principios de convivencia social”.

Para los obispos, esta situación de violencia tiene causas estructurales, políticas, sociológicas e históricas. “Hablamos, por ejemplo, de la extrema polarización de nuestra sociedad, esa desigualdad que hunde a tantas familias en la miseria y el hambre, mientras otras pocas ven duplicarse y hasta triplicarse sus fortunas año con año”.

Asimismo, apuntaron que “esta fractura social -muestra de un profundo desequilibrio, no solo económico, sino esencialmente moral- es señal de un grave desgaste de los principios de unidad y solidaridad que siglos atrás forjaron la identidad nacional”.

Una prioridad de todo el Estado

En este contexto, el episcopado tico hizo un llamado a renovar el pacto social, recolocando en el centro de la vida nacional a las personas y su dignidad intrínseca como hijos e hijas de Dios:

“Lejos del temor que paraliza, frente a la violencia homicida, es necesario redoblar un esfuerzo nacional por la paz, comenzando en cada hogar de nuestro país”.

Los obispos también pidieron reforzar la unidad, el amor y la vivencia de la fraternidad en el seno de las familias, que permitan una adecuada educación en valores de los niños y jóvenes.

Consideraron que, al ser una emergencia “debe de ser una prioridad de todo el Estado en su conjunto, poner los recursos materiales y humanos necesarios para frenar esta oleada de violencia homicida en el país, comenzando por una presencia policial firme y permanente, con énfasis en los lugares y ambientes donde se sabe que hay más presencia y actividad delincuencial”.

También observaron como necesario que, cuanto antes, se discutan y se aprueben las leyes que permitan a las autoridades disponer de más y mejores herramientas legales para cumplir su trabajo, manteniendo la lucha contra la corrupción en sus funciones y contando con recursos económicos suficientes para hacerles frente.

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