Kirill aplaude las armas nucleares, pues garantizan “la independencia y la libertad de Rusia”

  • Celebra como un hito que la Unión Soviética impulsara este arsenal bélico “en el Monasterio de San Serafín”
  • Sin esta “maravillosa hazaña”, el patriarca ortodoxo de Moscú cree que “sería difícil saber si nuestro país existiría”

Kirill y Putin

Mientras millones de personas están preocupadas por la decisión de Rusia, a través de su Duma, de revocar la ratificación del Tratado de Prohibición de los Ensayos Nucleares, lo que implica un peligro gravísimo en pleno conflicto con Ucrania, el patriarca ortodoxo de Moscú, Kirill, aplaude con entusiasmo la última decisión de Vladímir Putin, al que ofrece una bendición espiritual sin condiciones.



Así, frente a las advertencias constantes del papa Francisco, que recalca frecuentemente que las armas atómicas son una de las mayores amenazas sobre la humanidad, el líder de la ortodoxia moscovita no ha dudado a la hora de reconocer que uno de los grandes éxitos de la Unión Soviética fue, precisamente, su apuesta por crear armas nucleares. Así lo ha señalado, como recoge la agencia Interfax, en la ceremonia de concesión de la Orden de San Sergio de Radonezh al físico Radiy Ilkaev.

Protección eclesial

Y no solo eso, sino que ha apuntado con orgullo que “los científicos rusos crearon esta arma en el Monasterio de San Serafín”, cuya comunidad les prestó su “protección”. Tal arsenal atómico, “por la inefable providencia de Dios, se convirtió en un símbolo de la independencia y la libertad de Rusia”.

Recordando la labor de científicos como Kurchatov o Ivanovich, que lograron crear armas atómicas bajo la protección de una comunidad eclesial, Kirill no duda en aseverar que, sin ellos, “sería difícil saber si nuestro país existiría”. De ahí que haya de mantenerse una memoria agradecida, pues “todos debemos preservar esta maravillosa hazaña de nuestros científicos, que prácticamente salvaron al país”.

Su uso y posesión son “inmorales”

Tal posicionamiento de Kirill, que parece pasar por alto que unas de las consecuencias de las armas nucleares es que pueden ocasionar cientos de miles de muertos en un segundo, contrasta con el de Francisco, que no pierde ocasión para denunciar que “su uso, así como su posesión, es inmoral”.

En agosto del pasado año, con motivo del inicio de la Conferencia de la ONU sobre la revisión del Tratado de No Proliferación Nuclear, el Papa denunció que “tratar de garantizar la estabilidad y la paz mediante una falsa sensación de seguridad y un ‘equilibrio del terror’ conduce inevitablemente a envenenar las relaciones entre los pueblos y dificulta el verdadero diálogo”.

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