El arzobispo de Tarragona declara la guerra al horóscopo

“Nos encontramos ante una degradación del espíritu humano, que se sujeta a creencias y prácticas irracionales, tontas, absurdas y, a veces, gravemente inmorales”, ha dicho en su carta dominical

Joan Planellas, elegido arzobispo de Tarragona el 4 de mayo de 2019

El arzobispo de Tarragona, Joan Planellas, está preocupado por el auge del horóscopo y otras prácticas ligadas al ocultismo. Así lo ha expresado en su última carta dominical, en la que argumenta que “en los últimos decenios ha aumentado considerablemente la práctica del ocultismo o la futurología, como se denomina comercialmente”, hasta el punto en el que se ha convertido “en un negocio amplio y difuso” gracias a los medios de comunicación y las redes sociales.



“El fundamento lógico de estas supersticiones se basa en que las vertientes racionales de nuestras vidas muchas veces no pueden o no logran penetrar en aspectos profundos y decisorios de la vida humana y, en especial, en los sentimentales o emocionales“, señala Planellas. Por esta razón, “la única forma de acceder a lo que no se comprende o no se sabe con certeza —como el propio destino— es por medio de algún sistema de creencias misteriosas, teniendo presente que quienes actúan de intermediarios sean capaces tener mucho ‘arte’ en la interpretación”.

Para el prelado, actualmente “nos encontramos ante una degradación del espíritu humano, que se sujeta a creencias y prácticas irracionales, tontas, absurdas y, a veces, gravemente inmorales, que humillan la dignidad de la persona humana”. Y es que, si bien reconoce que “prácticas así nunca han faltado en la historia”, considera que que se produzcan hoy “es más grave, ya que durante los últimos siglos ha habido un aumento de racionalidad y progreso científico que han alcanzado unas considerables proporciones”.

Búsqueda de espiritualidad

“Esta racionalidad y este progreso han demostrado la absurdidad y la vanidad de unas doctrinas y de unas prácticas que en tiempo pasado se podían justificar con pretensiones científicas y con la apariencia de una racionalidad más alta y profunda”, asevera.

Para el arzobispo, “el fenómeno de la astrología, la magia y el ocultismo es el signo de la búsqueda de algo que existe más allá de la pura racionalidad y de la pura ciencia“. Expresa, de hecho, “la necesidad de salir del círculo de la inmanencia en el que la razón y la ciencia tratan de recluir a la persona humana: la necesidad, esto es, de abrirse al mundo de lo invisible y al trascendente”.Sin embargo, esa necesidad “lejos de dirigirse a Dios, se desvía hacia formas infrahumanas y seudorreligiosas, hacia la idolatría y la superstición”.

“Es triste constatar, en este sentido, que en nuestro mundo occidental el bajón de la práctica religiosa va acompañado de un aumento impresionante de creencias y prácticas supersticiosas“, concluye Planellas. “Personas que se avergonzarían de creer en Dios y lo considerarían un deshonor, acaban creyendo en los horóscopos, en los magos, en los adivinos, en el mal de ojo y el mal dado, en la mala suerte que lleva el número trece, el gato negro y la boda celebrada el martes o el viernes 13”.

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