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Obispos: “Servir con pasión para cambiar a México”

  • La Conferencia del Episcopado Mexicano asegura que solo trabajando unidos es posible darle un nuevo rumbo al país
  • En su mensaje al Pueblo de Dios con motivo de su 108 Asamblea Plenaria, los obispos se comprometieron a seguir trabajando por la paz y la reconciliación

Al concluir su 108 asamblea plenaria, los obispos de México se comprometieron a seguir promoviendo la dignidad de la persona humana en sus diversas etapas y circunstancias, pues “cuando no se reconoce y promueve la verdadera naturaleza y dignidad humana –advirtieron– podemos encaminarnos a una crisis humana, social y espiritual que pueda dividirnos y contraponernos los unos contra los otros”.

Encabezados por su presidente, el arzobispo Rogelio Cabrera López, se refirieron de manera particular a la familia y a la vida: “Una de nuestras grandes preocupaciones es el respeto a la familia, porque es el lugar privilegiado para la educación y en donde se transmiten los primeros valores. De estos valores, debe destacar el valor de la vida humana desde su concepción hasta su muerte natural”.

“Ambos dones –continuó el también Arzobispo de Monterrey– la familia y la vida humana, estamos dispuestos a promoverlos, cuidarlos y defenderlos cuando se vean atacados”.

Promover valores para erradicar la violencia

Los obispos de México también dejaron ver que otra de sus preocupaciones es la escalada de la violencia en México. “Nos parte el alma, constatar los múltiples asesinatos, secuestros y extorsiones, que permanecen impunes. Se debilita, así, el estado de derecho, y eso aumenta la corrupción y ahuyenta la paz”.

Consideraron que sólo trabajando unidos es posible resolver estas situaciones, y se comprometieron, como Iglesia, a fortalecer no sólo el conocimiento de la doctrina, sino la vivencia de los valores cristianos, “porque muchos de los que se dedican al crimen forman parte de nuestra comunidad”.

El estado debe velar por la seguridad de los ciudadanos, ofreciendo condiciones dignas, seguras y bien remuneradas a las fuerzas del orden; y a todos los ciudadanos nos corresponde cuidarnos los unos a los otros”, señalaron.

También lamentaron que el sistema económico haya provocado que cada vez más mexicanos no tengan lo básico para vivir dignamente, situación que se ha convertido en caldo de cultivo para que adolescentes y jóvenes pobres se involucren en la delincuencia o puedan ser sujetos de todo tipo de manipulación.

Un mayor compromiso de todos

Para el episcopado, la situación que se vive como nación obliga a todos los mexicanos a revisar su camino, a buscar nuevas formas de compromiso para conducir el país a lo que se quiere que sea. “Es una oportunidad para sumar esfuerzos y construir un México unido y en paz”.

Continuaron: “Los retos y desafíos que tenemos ante nuestros ojos son grandes, pero la esperanza de encontrar caminos de reconciliación, de fraternidad y de crecimiento nos impulsan a seguir sirviendo a la nación con pasión”.

Por ello, invitaron a los hombres y mujeres de buena voluntad, a las instituciones de México y, especialmente, a todos católicos, a construir una paz firme y verdadera. “Necesitamos sanear la vida social. No hay paz sin verdadero desarrollo y sin justicia”.

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