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Una posible carta del cardenal Pell desde la cárcel, investigada por las autoridades australianas

  • Las redes sociales difundieron dos folios manuscritos del que fuera arzobispo de Sydney y que cumple condena por abusos sexuales a 2 menores
  • El purpurado compara sus sufrimientos en prisión con los padecimientos de Cristo

Cardenal George Pell, juicio por abusos Australia

Una carta difundida en las redes sociales por algunos seguidores del cardenal australiano George Pell ha levantado la polémica. En la carta atribuida al antiguo arzobispo de Sídney y supervisor de las finanzas vaticanas y cuya autoría no está confirmada, el condenado señala que la fe está siendo su aliada en estos momentos de “sufrimiento” que está viviendo, aludiendo expresamente al ejemplo de Jesucristo al asumir su propio sufrimiento.

La carta de 2 páginas, escrita a mano, lleva la fecha del 1 de agosto. En ella también se muestra agradecido con quienes le han apoyado –afirma haber recibido entre 15.000 y 20.000 cartas desde su condena– y confía en que se resuelva la apelación presentada por él a la sentencia condenatoria. Pell fue condenado en marzo por los abusos sexuales cometidos a dos niños en la catedral de St Patrick’s, en Melbourne, entre 1996 y 1997.

Contra las normas

Esta difusión de la carta, en la que comenta algunas de las propuestas del Sínodo de la Amazonía, ha indignado a muchos y no solo por el contenido o por la comparación que establece entre su dolor y los padecimientos de Cristo. Para los medios australianos la publicación de la misiva podría ser una vulneración de las normas de la prisión.

El Departamento de Justicia es quien investiga ahora la difusión de la carta, colgada el viernes por la noche en un perfil de Twitter afín al purpurado: ‘Cardinal George Pell Supporters’. Las autoridades han señalado que está prohibido el acceso a los reclusos a internet y las redes sociales y también que otras personas publiquen en nombre de estos. A quienes se saltan esta norma se les suelen retirar otros medios de comunicación, prohibiendo el acceso al teléfono, por ejemplo.

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