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Impiden a migrantes venezolanos la entrada a Chile

El obispo de Arica llama a acoger a las cientos de personas que esperan les permitan entrar al país, mientras Cáritas recolecta ayuda para ellos

Silvia Pérez viajó 8 días desde Venezuela y hace una semana está en el paso fronterizo de Chacalluta, intentando ingresar a Chile donde viven su hijo y su esposo hace un año y tres meses. Como ella, unas 150 personas están ‘varadas’ porque no pueden volver a Perú ni ingresar a Chile. Otras tantas viven experiencia similar en el paso de Colchane, desde Bolivia, todos venezolanos, según informó Consuelo Contreras, del Instituto nacional de Derechos Humanos.

Muchos inmigrantes no tienen visa ni documentos oficiales; otros son niños cuyos padres viven en Chile y viajan con sus abuelos, pero sin los certificados necesarios. El 22 de junio el Gobierno decretó que los inmigrantes venezolanos requieren “visa consular de turismo estampada en un pasaporte vigente o documento análogo”, dice el cartel informativo de la Policía de Investigaciones de Chile.

Además de quienes esperan en la frontera, otros cientos lo hacen en el consulado chileno en Tacna, Perú, y en los terminales de buses a la espera de noticias. El obispado de Arica señala que son más de 1.500 las personas procedentes de Venezuela con destino a Chile que están a la espera, ya varios días, de ser autorizadas para ingresar al país.

Acogida a familias

Ante el sufrimiento de esos venezolanos Cáritas-Chile dispuso una cuenta bancaria, en todo el país, para recolectar dinero que permita atender a las necesidades de agua, alimentos, abrigo y útiles de aseo de los inmigrantes y ayudarles en el financiamiento de sus visas.

Por su parte, el obispo de Arica, la diócesis en el límite norte de Chile, Moisés Atisha, hizo un llamado a “crear en nuestras comunidades espacios de acogida a familias que lo requieran, actuando con obras renovadoras y humanizadoras, que nos permitan encarnar el evangelio y el llamado del papa Francisco que nos ha dicho que frente a los migrantes hay que acoger, integrar, proteger y promover, para lograr una verdadera fraternidad”. Además, agrega el obispo: “Se diseñará con ayuda profesional un protocolo de acogida al migrante para asegurar no simplemente sus necesidades básicas, sino el cuidado integral como persona, desde su dimensión psicológica y espiritual”. Pide “que nuestros templos y comedores, sean puntos de acogida, de integración, de acopio de ayuda humanitaria con alimentos, abrigos, útiles de aseo… y lo más importante darles un trato digno”, expresa Atisha.

Exigencias legales

En febrero pasado el presidente Sebastián Piñera viajó a Cúcuta, Colombia, protagonizando la distribución de ayuda humanitaria hacia Venezuela; esto, sumado a sus declaraciones favorables, abrió esperanzas de fácil acogida a quienes pidieran ingresar a Chile y acrecentó el ya alto flujo migratorio. Sin embargo, ahora el gobierno chileno pone exigencias legales que impiden el ingreso. Exigencias cuestionadas ayer por el rector de la Universidad Diego Portales y columnista semanal en El Mercurio, Carlos Peña, quien dice que “la visita a Cúcuta … no se condice con la (actitud) que se mantiene ahora” y propone que, transitoriamente, se les acoja como refugiados mientras se resuelven los obstáculos de documentación que pudieran tener. Apunta que de este modo se respetarían los derechos de esas personas y las leyes internacionales que favorecen el que no se devuelva a un inmigrante que busca refugio.

La directora del Instituto nacional de Derecho Humanos, de regreso desde Arica donde conoció de cerca la situación, ha expresado su rechazo a las indicaciones del gobierno para esos inmigrantes.

La campaña de Cáritas-Chile continúa canalizando la solidaridad a través de ayuda que se lleva hasta quienes están en las fronteras con Perú y con Bolivia.

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