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Renzo Fratini presenta al papa Francisco su renuncia al frente de la Nunciatura en España

  • El diplomático italiano cumple hoy, 25 de abril, la edad preceptiva según el Código de Derecho Canónico
  • “Desde el punto de vista eclesial, su mandato de una década ha sido irrelevante”, señala un arzobispo

Foto oficial del nuncio apostólico en España, Renzo Fratini

Nueve años y ocho meses después de su llegada a la sede de la Nunciatura en España, el nuncio Renzo Fratini presenta este 25 de abril su renuncia al papa Francisco al cumplir los 75 años de edad, según estipula el canon 401 del Código de Derecho Canónico.

Se abre ahora un compás de espera para el nuevo inquilino del palacete de la madrileña calle de Pío XII y se cierra lo que, en palabras de un arzobispo consultado por Vida Nueva, “ha sido una década irrelevante” desde el punto de vista de la funcionalidad del eclesiástico italiano, que antes había desempeñado su labor diplomática en Pakistán, Indonesia, Timor Oriental o Nigeria, entre otros lugares.

“En el plano eclesial, Fratini apenas ha influido. Y en el plano político, quien es el decano del Cuerpo Diplomático, ha renunciado a ejercer su papel, no se ha sentido seguro, de tal manera que quien sea su sucesor tendrá que recuperar ese rol en un terreno en el que él no ha querido meterse. Y nunca ha entendido las claves nacionalistas”, señala la misma fuente.

Sin protagonismo

Nombrado por Benedicto XVI nuncio apostólico en España y Andorra el 20 de agosto de 2009, Fratini, cercano al entonces todopoderoso cardenal Antonio María Rouco Varela, que tenía vía libre en Roma y no necesitaba de escuderos, “no ha querido implicarse y ha rechazado todo protagonismo” con la llegada del papa Francisco en 2013. “Sabía que él no era un elemento determinante y tampoco quiso exigir ese rol. Por eso, se quedó satisfecho cuando le menoscabaron su autoridad para elegir ternas”, señala la misma fuente.

El nuncio Renzo Fratini en la apertura de la Asamblea Plenaria de 2017. Foto: Jesús G. Feria

Fratini pronuncia su discurso en la inauguración de una Plenaria. Foto: Jesús G. Feria

Caso muy significativo fue el del nombramiento de Vicente Jiménez como arzobispo de Zaragoza tras el cese fulminante, por indicación de Francisco, de Manuel Ureña. Aquel 12 de noviembre de 2014, Fratini se enteró al mismo tiempo que la Conferencia Episcopal y el resto de obispos aragoneses de lo que el Vaticano justificó como una renuncia por cuestiones de salud, quedando su influencia muy en entredicho, y, además, con una “víctima colateral”: Fidel Herráez, el fiel auxiliar durante el pontificado de Rouco en Madrid, y cuya designación para Zaragoza había cerrado el nuncio.

“Hombre abierto y muy trabajador”, según le definen, sin embargo “pintó poco” en los nombramientos de los 32 obispos creados o cambiados de sede durante el tiempo que duró su ministerio al frente de la Nunciatura en España. Su labor era más bien de “intermediación”, como reconocía otro pastor a Vida Nueva.

“Por lo menos no estorba”

“Hay obispos que presentan sus candidatos para conformar las ternas. Pero la iniciativa la lleva Roma, a través de sus hombres en España, que son los cardenales Omella, Osoro y Blázquez. Estos envían la información a la Congregación para los Obispos, que la asume y pide la intermediación de la Nunciatura”, señala el mismo pastor, que añade: “El nuncio no hace mucho, pero deja hacer o, como me decía un hermano obispo, ‘por lo menos no estorba’”.

Llamó la atención el pasado 1 de abril su ausencia en la apertura de la Asamblea Plenaria, desde cuya tribuna pronunció, en casi una veintena de ocasiones, discursos como el representante del Papa ante Episcopado español. Fratini se encontraba en esas fechas en Roma para ser recibido en audiencia por Francisco para hablar, previsiblemente, de su futuro.

El nuncio Renzo Fratini saluda al rey Felipe VI durante un recepción en el Palacio Real de Madrid

Felipe VI saluda al nuncio, decano del Cuerpo Diplomático en España, durante una recepción en el Palacio Real

Aunque en realidad, sobre su futuro se comenzó a hablar dos o tres años atrás, ante la quejas de algunos obispos. Sin embargo, las protestas se habrían topado con la decisión de Francisco de mantenerlo hasta cumplir los 75 años, toda vez que resultaba complicado –a la vez que muy llamativo– mandarlo con una edad ya avanzada a un nuevo destino diplomático. Y relegarlo a un puesto curial sería interpretado como una señal de que sus servicios no habían sido satisfactorios.

Hoy, quien “no se ha sabido elemento determinante en el proceso de elección de obispos en España”, concluye oficialmente su mandato. Se cierra un período que ya en su primera recepción para celebrar la festividad de San Pedro y San Pablo, el 29 de junio de 2010, sorprendió por la escasa presencia de obispos, apenas una docena, con representación de tan solo siete de las 14 provincias eclesiásticas.

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