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Mónica González Navarro: “Nadie dice que lo difícil no sea posible”

Mónica González, directora de Narcea Ediciones

Nació en 1968 para “dar servicio al educador”. Y hoy, medio siglo y más de 2.500 títulos después “dedicados a ese fin”, la editorial Narcea sigue con la misma “ilusión y ganas de trabajar”, reconoce su directora, Mónica González Navarro. Cuentan para ello con “un equipo pequeño y eficaz”, dispuesto a hacer frente a “una tesitura cambiante”, que también afecta al libro religioso, y a seguir distinguiéndose por “el cuidado que ponemos en la producción y edición de cada libro, y nuestro afecto a los autores y autoras”.

PREGUNTA.- ¿Qué queda de aquella “editorial al servicio de la educación” fundada hace 50 años?

RESPUESTA.- Me atrevo a decir que todo. Nacimos para dar servicio al educador, al formador, al docente… Y ahí seguimos, con más de 2.500 títulos dedicados a ese fin. Desde el principio vimos la necesidad de dedicarnos al educador, ofreciéndole formación y buenas herramientas para su trabajo.

P.- Hoy, sin embargo, se conoce a Narcea tanto o más por su colección de ‘Espiritualidad’. ¿Determinan las necesidades del lector las directrices de un proyecto editorial?

R.- Por supuesto. Un editor, editora en mi caso, busca originales que piensa serán del gusto de quien los ha de leer, pero también otea lo que le parece una necesidad todavía no sentida y que intuye será útil para el lector. Los libros tienen que aportar al lector más conocimiento, emoción, progreso humano-espiritual y, por supuesto, placer.

P.- ¿Hasta qué punto Pedro Poveda y la Institución Teresiana están presentes en la editorial?

R.- Totalmente. San Pedro Poveda, además de un hombre de Dios, fue un educador nato. Su preocupación por la tarea educativa está presente en sus escritos, llenos de innovación didáctica, profundo respeto y confianza plena en el alumno y en el docente, ideas que puso en práctica, desde la escuela inicial hasta la universidad.

P.- ¿Y Narcea qué espera de los próximos 50 años?

R.- Ilusión y ganas de trabajar no faltan. Somos un equipo pequeño y eficaz. Analizamos lo que afecta al libro en función del cambio de hábitos, necesidades y gustos de los profesionales y lectores. Estamos en una tesitura cambiante, difícil, pero nadie dice que lo difícil no sea posible. Seguimos trabajando, soñando, editando y tratando de dar servicio… un buen “servicio a la educación”, que al final es un buen servicio a nuestra sociedad.

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