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Pablo Blanco Sarto: “El método histórico-crítico necesita la luz de la fe”

El sacerdote Pablo Blanco habla sobre el libro 'Leer la Biblia con Benedicto XVI'

Sostiene que “la Palabra de Dios no es un vestigio arqueológico o un objeto de estudio para expertos, sino que está dirigida a todo el pueblo de Dios”. Por eso, Pablo Blanco Sarto –profesor de la Universidad de Navarra– entiende que ‘Leyendo la Biblia con el papa Benedicto’ (Ediciones Cristiandad) puede ser un libro de gran ayuda para el creyente de hoy. Como gran conocedor de la obra de Benedicto XVI, él fue uno de los encargados de presentar recientemente en Madrid esta recopilación de textos y comentarios del papa emérito sobre la Escritura.

PREGUNTA.- Todos hablan de Benedicto XVI como un gran teólogo. ¿Este libro nos descubrirá también al Ratzinger biblista?

RESPUESTA.- Sí, muestra su gran amor por la Palabra de Dios. No solo es el papa de la palabra (por la cercanía y la calidez poética de sus textos), sino de la Palabra. Desde su primera formación teológica, puso la Escritura en el centro, para que fuera –según el Concilio– el “alma de la teología”.

P.- En su exhortación postsinodal ‘Verbum Domini’, defiende el método histórico-crítico en la exégesis, pero sin descuidar la dimensión teológica de los textos bíblicos. ¿Se percibe en esta obra dicha preocupación?

R.- Sí, es un ejemplo del método que propone: la “hermenéutica de la fe”, una lectura crítica y creyente de la Escritura. Con competencia histórica y filológica, pero también con la luz añadida de la fe. La fe no anula la luz que aporta la ciencia, y eso es lo que propone en estos comentarios a la Biblia. El método histórico-crítico es necesario e irrenunciable hoy, pero necesita una chispa añadida: la luz de la fe.

P.- ¿Qué puede aportar la lectura de estas páginas al creyente de hoy?

R.- Una mayor cercanía a la Palabra de Dios, descubrir su importancia. La Palabra de Dios no es un vestigio arqueológico o un objeto de estudio para expertos, sino que está dirigida a todo el pueblo de Dios. También hoy nos interpela tal vez con tanta urgencia como siempre. Y en esto el papa Benedicto nos podría ayudar.

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