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Queridas víctimas. El Vaticano responde a los afectados por abusos

carta enviada por el Vaticano con sello y membrete oficial Santa Sede

Pocas cosas hay más graves que los abusos sexuales a menores cometidos por sacerdotes y religiosos. Suponen una lacra frente a la que la Iglesia ha respondido durante décadas de la peor manera posible. Por fortuna, los tiempos han cambiado. Las últimas dosis contra este mal las está inoculando la Comisión Pontificia para la Protección de los Menores (CPPM), el grupo de expertos creado por Francisco en marzo de 2014 y cuyos miembros han logrado en los últimos tiempos dos avances significativos en lo que a protocolos de actuación se refiere.

El primero es que las personas que se pongan en contacto con alguna institución vaticana denunciando haber sufrido abusos reciban una carta en la que se les ofrece atención y escucha, al tiempo que se les informa de cuáles son los pasos a seguir para hacer justicia.



Respuestas personalizadas

“Esta misma mañana he visto la respuesta de una oficina de la Santa Sede a una víctima. Esto sucede mucho más a menudo de lo que la gente puede pensar. Hay muchos organismos de la Santa Sede implicados, aunque todavía queda camino por recorrer”, explica el jesuita alemán Hans Zollner, miembro de la CPPM y presidente del Centro para la Protección de Menores, institución dependiente de la Pontificia Universidad Gregoriana.

No son iguales todas las misivas que reciben quienes escriben a algún organismo vaticano denunciando haber sufrido un abuso. “Hay un modelo de carta, pero obviamente es flexible”, cuenta el jesuita argentino Humberto Miguel Yáñez, miembro de la CPPM y director del Departamento de Teología Moral en la citada universidad romana de la Compañía de Jesús. “Cada víctima puede presentar problemas diferentes. No tenemos cifras del número de cartas, pero cotidianamente se recibe correspondencia. Hemos enviado a los dicasterios un modelo, similar al que utilizamos nosotros, para que puedan seguirlo si les resulta útil. Es una contribución”.

Recibir una respuesta de la Santa Sede es vital para quien ha sufrido abusos. La falta de contestación por parte de la Congregación para la Doctrina de la Fe provocó, precisamente, la salida de Marie Collins, la última de las víctimas que formaba parte de la CPPM. (…)

El secreto pontificio

Junto a la respuesta a las víctimas, el otro gran paso adelante que la Iglesia podría dar para afrontar este problema es la supresión del secreto pontificio en algunos supuestos durante los procesos por pederastia.

“Se pide una mayor transparencia y, para eso, habría que estudiar si podría haber más flexibilidad con el secreto pontificio. Tiene que ser algo muy ceñido para no violar los derechos del imputado. Pero la víctima tiene que saber en qué estado se encuentra el proceso, tener al menos una mínima información para saber que ha sido atendida su denuncia”, sostiene Yáñez. Será el Papa quien decidirá si levanta en algunos casos esta restricción. (…)

Cambio de mentalidad

“Ya veremos qué sucede luego, pero los fieles deben tener claro que el valor de la dignidad de la persona se tutela en todas las instancias de la Iglesia católica. Las leyes deben seguir a la vida, y no al revés”, apunta el franciscano de la tercera orden regular Paolo Benanti, profesor de teología en la Pontificia Universidad Gregoriana. (…)

Los esfuerzos de la CPPM para que llegue a todos los estamentos eclesiales la idea de ‘tolerancia cero’ defendida por el Papa se desarrolla a distintos niveles. “El cambio cultural va calando”, sostiene Yáñez. “Hemos avanzado y existe ahora una relación fluida con todos los dicasterios. Algunos, obviamente, son más rápidos en responder y otros están más centrados en sus trabajos. Hay una lentitud propia de la Curia, pero están tomando conciencia de que esto es una prioridad para el Papa”.

También con las conferencias episcopales se han dado pasos adelante, aunque la situación varía según los lugares, pues sigue habiendo episcopados “dormidos que todavía están despertando”.

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