El portazo a los refugiados confirma el mayor fracaso de la UE

  • En la pasada medianoche se cumplió el plazo que la Unión Europea se fijó hace dos años para completar su plan de reubicación y reasentamiento de 160.000 refugiados
  • Solo se ha acogido a 28.732 personas… y España a 1.983 de las 17.337 que prometió
  • La red jesuita Hospitalidad denuncia “falta de voluntad política” y achaca al Gobierno un “deplorable comportamiento”

Un niño refugiado en Idomeni, Grecia

En la medianoche de ayer, martes 26 de septiembre de 2017, se ha confirmado el mayor fracaso de la Unión Europea (UE) desde su existencia. Y es que se ha cumplido el plazo que la propia UE se fijó hace dos años para completar su plan de reubicación y reasentamiento de 160.000 refugiados (una cifra de por sí muy pequeña ante el volumen de llegadas que ya entonces se producían) que en el verano de 2015 se concentraban en Italia y Grecia. Hoy, según el último dato oficial, la cifra de acogidos se ha quedado en 28.732

En este batacazo colectivo, España sale muy mal parada, pues se queda por debajo de una media de por sí errática. Y es que, si bien asumió el compromiso de acoger a 17.337 de esos refugiados, solo ha reubicado a 1.983… Un 11% de lo prometido. Un drama para cientos de miles de personas que huyen de la guerra y la miseria y cuya incidencia es mucho mayor que la representada en 2015, estando ya ante la mayor crisis humana de la Historia.

Entre las muchas entidades comprometidas en la acogida de los refugiados que han clamado contra este fracaso, se encuentra la red jesuita Hospitalidad. En un duro comunicado, recuerdan a las cientos de miles de personas que “siguen esperando en Grecia e Italia” y a las muchas más que “son retenidas en las fronteras exteriores de la Unión Europea mientras los gobiernos avanzan en las políticas de externalización y cierre de fronteras por medio de acuerdos con terceros países que difícilmente pueden ser calificados de seguros, como Libia, Turquía, Líbano, Níger o Chad”.

En el caso concreto de España, desde Hospitalidad han “constatado la falta de voluntad política y liderazgo del Gobierno para cumplir con los acuerdos”. Un “incumplimiento” que, a su juicio, “va parejo con el deplorable comportamiento de nuestro país en otros ámbitos de asilo”.

“Han dejado clara su incapacidad”

En conversación con Vida Nueva, Cristina Manzanedo, coordinadora de Migraciones de Entreculturas, una de las entidades integrantes de la red jesuita, lamenta que “los países miembros de la UE han dejado clara su incapacidad para ofrecer una solución conjunta a miles de personas necesitadas de protección”. Si los acuerdos de cuotas fueron un “primer intento por ofrecer una respuesta conjunta y solidaria”, se ha demostrado ahora esta “incapacidad”, tras la que se esconde una “voluntad política”.

Respecto a nuestro país, si bien para Manzanedo el compromiso inicial de acogida ya era de por sí “ínfimo” en cuanto a cifras, tampoco podemos perder de vista “que las condiciones para los refugiados que ya están aquí han de mejorar significativamente”. Y es que, como concluye, “aún queda mucho trabajo por delante” para ofrecer un sistema de asilo con garantías.

Los peor parados, los niños no acompañados

También han mostrado su “preocupación” organizaciones inspiradas en el carisma de Don Bosco, como Misiones Salesianas, Jóvenes y Desarrollo, Solidaridad Don Bosco y VOLS. En un comunicado, dan voz a sus misioneros, “que trabajan en más de 130 países de todo el mundo, en primera línea con migrantes y refugiados”.

De ahí que les duela una situación que conocen de un modo directo y que afecta “especialmente a niños, niñas y jóvenes refugiados y, sobre todo, a aquellos menores no acompañados”. Frente a este drama, “los salesianos ya están realizando labores de acogida, acompañamiento, inserción y educación a menores que llegan a Europa”.



“Una vez más –concluyen los salesianos– son las personas con menos recursos las obligadas a dejar sus hogares y a poner su vida en peligro por culpa de los conflictos y la pobreza. En los primeros seis meses de 2017, más de 2.200 personas han perdido la vida en las aguas del Mediterráneo. Además, más de 21,3 millones de personas refugiadas han huido de sus casas por los conflictos. España se comprometió a acoger a un 0,08%, cifra que está muy lejos de poder cumplirse”.

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