Tribuna

El Rosario que hace florecer millones de rosas para la Virgen

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El mes de mayo, mes de María, ocupa un lugar especial en la vida de la Iglesia. Es un tiempo en el que los altares se adornan con flores, los fieles rezan el Rosario con mayor fervor y las comunidades se reúnen para honrar a la Madre de Dios. Desde hace generaciones, esta devoción se expresa de muchas formas: coronas de flores, cantos marianos, procesiones… gestos sencillos y hermosos que manifiestan el amor del pueblo cristiano por la Virgen.



En este mismo espíritu, en los últimos años ha ido creciendo una iniciativa que prolonga esta tradición en el mundo digital, sin perder su esencia: ofrecer a la Virgen no solo flores visibles, sino también flores espirituales.

Desde Hozana, aplicación y web de oración católica, se ha consolidado así una propuesta que ya se ha convertido en cita anual para miles de fieles: ofrecer ‘rosas espirituales’ a María durante todo el mes de mayo. Son rosas nacidas de la oración.

El camino ha ido creciendo año tras año. Primero fue un millón. Después, tres millones, reunidos por orantes de distintos países en una misma ofrenda. Este año, la invitación es aún más grande: ofrecer juntos 5 millones de rosas a María.

María

Virgen María. Foto: Hozana

¿Cómo participar?

Es muy sencillo: cada decena del Rosario rezada en la app Rosario se convierte en una rosa espiritual para María y se suma a un gran ramo común.

Para unirse, basta con inscribirse en el sitio en internet de la app.

Detrás de esta propuesta hay una intuición profundamente pastoral: ayudar a redescubrir el rosario como una oración viva, comunitaria, y enraizada en el ritmo de la Iglesia. En un mundo fragmentado, esta iniciativa permite a miles de personas rezar juntas, día tras día, ofreciendo sus intenciones, sus alegrías y sus sufrimientos.

Y, como ocurre tantas veces en la tradición católica, lo invisible toma también una forma visible. Al final del mes de mayo, este gran ramo espiritual dará lugar a un homenaje floral en la Basílica de Nuestra Señora de las Victorias, en París, como signo de todas las oraciones ofrecidas durante el mes.

Así, los altares de María vuelven a florecer: no solo con pétalos, sino con la fe de miles de personas unidas en la oración.

En este mayo, la invitación está abierta a todos: hacer florecer el altar de María, con millones de oraciones.