Noticias religiosas de última hora


Tribuna

Ojos cansados, corazón despierto: motivos para soñar en el 2026

Compartir

Recuerdo que cuando hace un año escribí en este medio, sobre el viejo profeta Simeón y la profetisa Ana, planteaba que nunca es tarde para soñar, porque mientras tengamos esperanza, ánimo, fuerzas y vida, tendremos todo en la vida. Así fue el profeta Simeón, cansado por el pasar del tiempo y de los años, espera atento la venida del Mesías.



Somos movidos por el Espíritu

El viejo profeta Simeón y la profetisa Ana, tienen una característica común, ellos son movidos por el espíritu de Dios, se presentan en el templo después de una larga espera en el Mesías y lo saludan como representantes del Israel creyente al “Mesías del Señor”.

Ellos son como nosotros hoy, esperan el consuelo de Dios. Un pueblo cansado por las promesas de nuestros gobernantes, por la situación de violencia y por el alto índice de desempleo en nuestras familias, también esperamos la venida del Mesías que viene a consolarnos, porque se cierra en la Iglesia la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, que será clausurada el 6 de enero de 2026, en la Solemnidad de la Epifanía del Señor, por el Papa León XIV.

De este modo, concluirá oficialmente el Jubileo Ordinario de 2025, pero se abren muchas puertas de oportunidades para todos nosotros, mientras tengamos vida, tendremos posibilidades para construir y soñar con un mundo mejor desde la verdadera vida en el Espíritu Santo.

Orar MD 1

Cansados pero nunca apagados

Cuando estamos a punto de terminar un año, son muchas las anécdotas que viene a mi mente, aquellas personas agradecidas que generalmente nos encontramos en el día a día, algo así como Simeón: “Todos podemos tener, como el anciano profeta Simeón, los ojos cansados de tanto esperar, ​​pero nunca apagados, sino siempre iluminados por el deseo” (Fidel Oñoro, comentarios bíblicos).

Ese deseo de ver al salvador, la promesa del Mesías en medio de su pueblo, el recibirlo en sus brazos ante la mirada de todos es un símbolo lleno de confianza y fe, no es solo verlos, es sentirlo, es tenerlo en los brazos, cargarlo un momento, se convierte en el mejor regalo de toda su vida.

El gesto de la espera que supera la fatiga

Situémonos en el Templo de Jerusalén, el Niño pasa de los brazos de María a los de Simeón, que expresa lleno de admiración ante el misterio de mayor amor a todos los hombres: “Mis ojos han visto la salvación del Señor” (Lc 2, 30-32), al ver al niño Jesús en el Templo, significa que había presenciado la llegada del Mesías prometido, la luz para las naciones y la gloria de Israel, cumpliendo así su vida y la promesa de Dios de redención universal.

Nada nos separará del amor de Dios

Las palabras consoladoras para su pueblo, se expresaron en la venida del Mesías, así como san Pablo lo expresa en su carta: “¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿El sufrimiento, la angustia, la persecución, el hambre, la desnudez, el peligro, la espada?” (Rom 8, 35), es decir que nada ni nadie nos separará del amor de Cristo, ni siquiera el miedo, ni el temor a la muerte, ni la vejez ante los años que pasan aprisa y vuelan (Sal 90 (89)).

El viejo Simeón tenía los ojos cansados por el paso del tiempo, por la espera de ver al Mesías, para poder descansar en paz, tanto que al cumplir la promesa exclama ante el cielo que ya puedes dejar a tu siervo irse en paz, ya cumplió el Señor su promesa. Pensemos que nosotros en la vida debemos cumplir una misión, que tendremos luchas, problemas y situaciones al límite, pero nunca derrotados, los ojos cansados como Simeón, pero nunca derrotados ante las adversidades. El motor principal de la vida es el amor de Dios que nos sostiene siempre.

El sentido de la vida y la fragilidad del hombre

La frase “los años pasan aprisa y vuelan” viene del Salmo 90 (89) y refleja la fugacidad de la vida humana, un tema recurrente en la Biblia, donde la vida se compara con la hierba que florece y se renueva, para luego desaparecer, y el Papa Francisco, al igual que otros pontífices como Juan Pablo II, enfatiza la necesidad de tomar conciencia de esta brevedad para vivir con sentido, buscar a Dios y valorar cada momento, convirtiendo el dolor y la vida en una relación con Él, no en un mero paso del tiempo.

Recordemos que la Biblia de Jerusalén da a este salmo el título de Fragilidad del hombre. También lo enfatiza Job: “nuestra vida en la tierra es como una sombra”(Jb 8,9). Job confiesa también: “Mis días han sido más veloces que un correo, se han ido sin ver la dicha. Se han deslizado lo mismo que canoas de junco, como águila que cae sobre la presa”(Jb 9,25-26).

El secreto de la vida y el fluir del grito de alabanza

Job, podía estar cansado de tantas situaciones adversas, pero nunca ofendió a Dios, esto quiere decir que nuestra vida se puede desarrollar entre alegrías y sufrimientos, pero la cruz está a lo largo y ancho de nuestra existencia, sin cruz no existe gloria, y sin gloria no existe cruz. Existen días de gran gozo y satisfacción abundante con una felicidad que parece hacer explotar nuestro corazón.

Pero también hay días en que nos sentimos perdidos, confundidos sobre nuestros propósitos y solos ante nuestras dificultades. Pero ¿Quién nos sostiene? DIOS. Así que te invito para que te dejes llenar del gozo del Espíritu en este año 2026. Problemas, seguro que tendremos y muchos, pero tenemos la fortaleza de la oración y de la alabanza que surge de lo profundo del corazón, la mejor acción de gracias es empezar a alabar por todo en la vida, las heridas son bálsamos para nuestro presente, gracias a esas heridas estamos donde estamos y somos quienes somos.

Ser agradecidos

Le pregunte al padre Diego Jaramillo, sobre el agradecimiento, le dije que de todas las casas entregadas por la obra Minuto de Dios, ¿Cuántas personas han sido agradecidas? Me respondió unas dos, una persona que le lleva postres en navidad y una niña que le dio la tarjeta de navidad. Es importante agradecer siempre, porque Dios nos abre las puertas de bendición, gracias a Vida Nueva en Colombia y España, porque me han publicado fielmente todos mis escritos.

Gracias al CCCMD (Corporación Centro Carismático Minuto de Dios) porque me han publicado mis libros: “Para sanar el corazón con el perdón” y “Novena de Navidad, sueños y esperanzas de nuestra casa común”, gracias al Padre Alexander Gaona, director editorial de san Pablo por publicar mis libros: “Novena de Navidad, animada con talleres” y los “7 Yo soy de Jesús en san Juan”.

Gracias a las librerías Profitecnicas Cabecera (Bucaramanga) por facilitar el libro “Para sanar el corazón con el perdón” a muchas personas sedientas de Dios y que quieren terminar el año 2025, con la gracia del perdón y quemar su respectiva carta del perdón, gracias a Totus Books, por el retiro a “san José” y por facilitar los libros a muchas personas que necesitan sanar su corazón, gracias a Mariavisión y Cristovisión, porque son medios donde difundo el evangelio y el mensaje del perdón y la reconciliación, en especial al padre Ramón Zambrano, su fundador y director.

La mejor acción de gracias 2025/2026

Gracias Señor Jesús por cada detalle de mi vida:

Gracias Señor Jesús por el día de mi concepción, por mis padres que le dijeron ¡Si! A la vida,

Gracias Señor Jesús, por los nueve meses en el vientre materno,

Gracias Señor Jesús, por el día de mi nacimiento,

Gracias Señor Jesús, por cada año vivido:

Gracias Señor Jesús, por la herida de traición,

porque tú también la sufriste, cuando te traicionó Judas.

Gracias Señor Jesús, por la herida de abandono,

porque también fuiste abandonado por tus discípulos en la cruz,

Gracias Señor Jesús, por todo, lo bueno y lo malo.

Hoy, consagro este año 2026

Al corazón de Jesús, a ejemplo de san Juan Eudes,

El padre, doctor y apóstol  del culto litúrgico al corazón de Jesús.

Mi corazón ha sufrido como el tuyo en mi pasado,

pero mi corazón solamente lo pude sanar el amor de Jesús,

Gracias Señor Jesús, por tu amor que llena toda mi vida:

“Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos” (Jn 15, 13),

Jesús tú nos enseñas sobre el amor supremo, el sacrificio, y la importancia de amarse mutuamente como tú amaste a tus discípulos, llamándolos amigos.

Hoy, consagro mi familia,

Mi mayor tesoro que me has regalado para mi vida, mis amigos (as)

y mis hermanos de comunidad.

Todo cambia, porque el Señor así lo permite

Cuando uno empieza a alabar a Dios por todo y por la misma historia personal y de vida, todo cambia, todo empieza a llenarse de luz, viene una paz resplandeciente, algo parecido a Simeón, sus ojos cansados resplandecieron ante la mirada del niño Jesús que inundo su vida de esperanza, de alegría y de paz.

Por eso, exalta con la oración al recibirlo en sus brazos y cargarlo, seguro que Jesús le consoló por dentro, le sano su corazón cansado de la espera, le sano los recuerdos dolorosos, como cuando uno visita el santísimo o vive una Eucaristía a profundidad, es un gozo que no podemos describir con nuestras cortas palabras humanas, tal vez la mejor respuesta está en los padres de la Iglesia, que nos han dejado muchos legados de esta experiencia en sus escritos.

En fin, las experiencias de han multiplicado en muchas comunidades, quiero en este escrito breve de fin de año, agradecer a las comunidades de la Parroquia los sagrados corazones (Buga), la Parroquia de Jesús y María en Ciudad Bolívar (Bogotá) y San Juan María Vianney (Bucaramanga), porque han sido mis principales motivadores y motores para escribir este artículo, en especial por la lluvia de bendiciones vivida en San Juan María Vianney con el padre Edgardo Figueroa, mil gracias por todo.

Feliz año 2026 a todos mis lectores que no nombre….

Elevación a Jesús con motivo de fin de año

San Juan Eudes

Jesús, Dios mío y Señor mío, te adoro y te glorifico en el último día, en la última

hora y en el último instante de tu vida mortal, y en todas las circunstancias y hechos

que acompañaron el final de tu carrera en el mundo.

Así, pues, adoro tus últimos pensamientos, palabras y acciones, y los últimos sufrimientos de tu vida, adoro el último uso de tu cuerpo adorable y las últimas disposiciones de tu alma santísima, a las que desde ahora deseo unirme para el último día de mi existencia.

Divino Jesús, a la luz de la fe, veo cómo, en el último día de tu vida, adoras a tu

Padre con amor infinito, y le das las gracias por todo cuanto hizo por ti, y, a través

de ti, en favor de todo el mundo, durante el tiempo de tu permanencia en la tierra.

Le pides perdón por todos los pecados de la humanidad,

y te ofreces generosamente a repararlos con tus sufrimientos.

Piensas en mí con amor indecible y con ansias divinas de unirme a ti. En fin, sacrificas tu vida, derramando hasta la última gota de sangre, para la gloria de tu Padre

y por amor a los hombres ingratos. ¡Bendito seas por siempre, Jesús!

Buen Jesús, en honor y unión del amor, de la humildad y de las demás santas actitudes con las que hiciste todo esto, te doy infinitas gracias por toda la gloria que has

dado a tu Padre, en el tiempo que pasaste en la tierra, y por todos los beneficios

que nos has concedido, a mí y a todos los hombres, en este año,

y en toda nuestra vida, y por los que nos hubieras otorgado

si no hubiéramos puesto obstáculos a tus designios de bondad.

Te pido muy humildemente perdón por los ultrajes y por el indigno trato que tuviste

que soportar, por causa mía, en este mundo, y por todas las ofensas que te he

hecho en este año que hoy termina.

Te ofrezco como satisfacción todo el amor y gloria que has recibido este año de

parte de todas las creaturas del universo, de los Ángeles y Santos, de tu Madre

Santísima, de tu Espíritu Santo y de tu Padre Celestial.

Amabilísimo Jesús, adoro los pensamientos y los designios que has tenido sobre

mí en el día último de tu vida, y me entrego a ti para hacer y soportar lo que quieras,

para el cumplimiento de tus planes sobre mí,

y te declaro que prefiero morir a oponerme a tu santa voluntad.

Buen Jesús, te ofrezco el último día, la última hora y el momento final de mi vida

junto con mis últimos pensamientos, palabras, acciones y sufrimientos, el último uso

de mis sentidos corporales y de las facultades de mi alma.

Haz, Señor, te lo pido, que todo esto sea consagrado para honrar tu último día de

vida en la tierra, tu última hora y el instante final de tu preciosa existencia.

Haz que yo muera en el ejercicio de tu santo amor; que mi ser y toda mi vida se

sacrifiquen y consuman en buscar tu gloria, y que mi último suspiro sea un acto del

más puro amor a Dios. Estas son mis intenciones, estos mis anhelos y mis esperanzas, queridísimo Jesús, en tu bondad confío que así será por tu gran misericordia. Amén.

Elevación a la Virgen Santísima con motivo de fin de año

San Juan Eudes

«Madre de Jesús, Madre de la Vida, Madre del Eterno y del Inmortal, te honro y te

reverencio en el último día, en la última hora y en el último instante de tu vida. Honro

con respeto tus últimos pensamientos, tus últimas palabras y acciones, y el último

uso de tus sentidos y facultades, y en especial, el último acto de amor a tu Hijo

Jesús.

Te bendigo y te agradezco de corazón, Virgen Sagrada, por toda la gloria que diste

a Dios, durante tu vida, y por todos los bienes que nos has alcanzado de su Infinita

Bondad a mí y a todos los hombres, particularmente en el año que hoy termina.

Te pido perdón, Madre de misericordia, por todas las ofensas que has sufrido en

este mundo cuando viviste en él, como también por las que yo he cometido contra

ti, especialmente en este año que acaba, y te ofrezco, como reparación, todo el

honor que te han dado en el cielo y en la tierra.

Madre de amor, te consagro el último día, la última hora y el último instante de mi

vida y todo lo que me pase en ese día, en honor del último momento, de la última

hora y del día último de tu vida terrena. Úneme, si te parece, a las actitudes santas

y divinas de tu Corazón en ese día.

Haz, por tus méritos y por tu intercesión, que mis últimos pensamientos, palabras,

acciones y suspiros se consagren a honrar tus últimas respiraciones, palabras, acciones y pensamientos, en unión de los de tu divino Hijo.

Que yo muera en el ejercicio de su santo amor y que yo sea consumido y sacrificado

por su gloria y que el último suspiro de mi vida sea un acto purísimo de amor a él.

Ángeles de Jesús, Santos y Santas de Jesús, pidan a Jesús que lleve a cabo en mí

todo esto por su gran misericordia y por amor a él. Amén


Por Wilson Javier Sossa López. Sacerdote eudista del Minuto de Dios