Tribuna

La experiencia de Jesús en la Transfiguración y el desarrollo social sostenible en la obra del Minuto de Dios

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“Este es mi hijo amado, escúchenlo” (Mc 9, 2-8).

Nosotros sabemos lo ocurrido por toda Judea, comenzando por Galilea después del bautismo de Juan Bautista en el río Jordán y que predicó Jesús. Aparece en los evangelios la unción de Dios con su voz que confirma la obra del plan de Dios en la humanidad: “Este es mi hijo amado, escúchenlo” (Mc 9, 2-8).



Principalmente en 5 ocasiones en los Evangelios bíblicos aparece esa voz del Padre, como un relato de escucha durante el bautismo de Jesús y en la Transfiguración. La orden específica es de “escuchadle” y se menciona en Mateo 17,5, Marcos 9,7 y Lucas 9,35, totalizando 3 veces la frase completa en los relatos de la Transfiguración.

Los personajes que dialogan con Jesús son Moisés y Elías por un lado, ambos representan lo que es la Torá o lo que es la ley de Moisés y Elías, que representa a los profetas; los profetas que están en diálogo con Jesús,  esto es, un encuentro con Él -Jesús-.

La palabra es el centro de la comunidad

Para nosotros la palabra contenida en el Evangelio es lo más importante, porque el Evangelio no es una obra de la espontaneidad o simplemente un libro de anecdotas o relatos históricos; son siglos de la epifania -la manifestación- de la presencia de Dios a través de su palabra contenida en el Antiguo Testamento y ahora revelada en Jesús.

En este contexto de la Transfiguración, Jesús se presenta con esta luz resplandeciente. ¿Qué quiere manifestar precisamente esa luz resplandeciente? No si fue una lumbrera, escuchar la Torá, la ley que recibió Moisés o a los profetas representados con Elías, todavía lo es más grande la presencia de Jesús.

La identidad de Jesús, el Hijo de Dios

Por eso en la Transfiguración Jesús Resplandece, se muestra como es, se revela en su Identidad de Hijo de Dios. Con este resplandor lleva consigo mismo a los testigos, que de antemano él había escogido Pedro, Santiago y Juan, que los toma como testigos para que después ellos sean testimonio y den testimonio de estos acontecimientos que los invita a vivir.

A los discípulos les escandaliza un poco el anuncio de la cruz, porque previamente Él venía anunciando que iba a morir, que iba a padecer y que ellos se escandalizarían, pero también les cuestiona la resurrección, porque al no entenderla como un preambulo de la manifestación gloriosa del Señor, no podían comprender su verdadero sentido. Todos en la vida, debemos pasar por momentos complejos, difíciles e incluso por la cruz o el sufrimiento para dejar a Dios ser Dios.

MD

Hagamos tres chozas

Pedro, muy emocionado, sin saber lo que decía, afirma: “estaría bueno que hagamos 3 chozas, una para ti y otra para Moisés y otra para Elías” (Mt 17,4). No sabía o no era consciente de lo que decía, pero también por otro lado, representa la comodidad, la zona de confort o de acomodamiento en la vida.

Porque se quiere quedar ahí, está aquí a gusto, eso no es raro y muchas ocasiones nos podemos quedar en nuestra comodidad sin tener en cuenta que estamos frente a la luz misma, sin tener en cuenta que estamos ante Jesús, que viene a a comunicarnos esa palabra que se viene comunicando desde siglos.

Es también una entrada voctoriosa que luego se desencadena en la cruz. Porque es la humillación del Hijo de Dios, es la impotencia de Dios, manifestada en la humildad y obediencia hasta la muerte de cruz.

Hacía una pastoral de escucha

Creemos que escuchando y meditando la palabra de Dios, también nosotros nos dejamos iluminar por ese Jesús que se transfigura en el monte Tabor, situada en la baja Galilea, Israel, es una prominente montaña de 575 metros, desde donde resplandece e ilumina el corazón de todos los hombres, desde esa altura ilumina la vida de sus discípulos, porque los prepara para vivir el camino del calvario.

Jesús al Transfigurarse nos dice que la ley y los profetas están en comunión con Él. También dándonos así ejemplo de que la comunión es el único camino para ver el resplandor, la luz que guía nuestros pasos, es el camino que nos lleva al encuentro con Jesús.

Aprender de la cruz de Jesús

La cruz de Jesús, es el camino que nos lleva a la resurrección. El camino es la Comunidad, el camino es el convivir, el compartir los defectos y cualidades, aceptarnos tal y como somos, que implicará a veces jalar o a veces ser jalados en la misma comunidad.

Este es el anuncio de la transfiguración, para que descubramos la divinidad de Jesús y descubramos esa divinidad a la que todos estamos llamados por el mismo Cristo nuestro Señor.

Nos cuesta bajar del monte Tabor, como a los discípulos que querían quedarse en el lugar, porque esa experiencia fue tan fuerte y profunda que no querían dejarla ir y porque a veces somos como ellos que tenemos miedo y es más cómodo quedarnos en la situación que se está, o al menos aparentar ser algo que no es.

La comunidad se construye en el diario vivir

Ser testigos de tu transfiguración, es ser testigos de su amor y con Jesús ser transfigurarnos y participar en la comunión con nuestra historia, con nuestro pasado, con nuestro presente, para proyectar un futuro iluminado con la luz de tu presencia.

¿Cómo puedo ayudar a que mis hermanos también descubran esa presencia de Jesús? Buscar caminos para ser iluminados con su presencia, desde el tejido social, implica inserción en el mundo, en las realidades qu enos superan o que a veces no vemos, porque estamos ensimismados, a veces con un desentendimiento del entorno exterior, a menudo con una mirada perdida o pensativa.

Pienso en la casa de formación de la “Misión”, en el Minuto de Dios. Pienso en el testimonio del padre Diego Jaramillo, que en estos días en el consejo ampliado de los Eudistas del Minuto de Dios en Shalom, nos compartía que desde sus inicios acompaño al padre Rafael García Herreros en el mejoramiento de las casas del Minuto de Dios.

Los padres del Minuto se han insertado en el tejido social, han trabajado con el pueblo, la experiencia del Minuto, es una experiencia que ha marcado varias generaciones de eudistas y seguirá abriendo caminos de misión en barrios necesitados en su opción preferencial por los pobres. Seguro que el reto cada día es más fuerte y la Iglesia es consciente de estas necesidades sociales en diferentes contextos de nuestros pueblos que sufren de muchas maneras.

¿Y cómo podemos trabajar como comunidad para salir de sí mismos?

Comprendamos que Jesús era capaz de hacer bien y lo que hacía era con la unción del Espíritu que le poseía y que lo llevaban a un plus en su actuar, nosotros debemos preguntarnos hoy: ¿Cuál es el Plus de nuestras pastorales o realidades o ambientes de evangelización? Esta es la experiencia del Espíritu que se nos ha regalado para hacer el bien en las obras sociales, en los medios de comunicación, en las parroquias y en el campo de la educación.

En la experiencia de los Eudistas, el sello de la evangelización es la cercanía, la escucha y el poner en práctica el evangelio para hacer algo por las personas que nos buscan o vienen necesitadas. No es solo dar el pan, o dar el pescado es enseñar a pescar, es la riqueza de la experiencia del padre Rafael García Herreros, porque se trata de una reflexión acerca de la raíz o la causa de las problemáticas sociales en las comunidades, con el fin de descubrir tanto las potencialidades como las fragilidades de las personas que las conforman.

De este modo, es posible abrir un diálogo conjunto y construir, desde las mismas bases, procesos que respondan a las necesidades reales de la comunidad, fortaleciendo el liderazgo y el tejido social.

¿Qué es el tejido social?

“El término tejido social refiere a las relaciones significativas que determinan formas particulares de ser, producir, interactuar y proyectarse en los ámbitos familiar, comunitario, laboral y ciudadano, de manera que se retroalimentan mutuamente a través de una compleja estructura de vasos comunicantes.

El tejido social es un componente del comportamiento que une y permite la identificación de los individuos como parte de un grupo, cultura, tradición o nación, o bien posibilita el establecimiento de las reglas condicionantes de la interacción. La sociedad es la expresión del tejido social de sus ciudadanos: nace, crece, se desarrolla y se expresa a través de ellos; es un activo para los individuos y los grupos cuya mayor presencia indica la existencia de una comunidad más participativa, unida y coherente.

La fortaleza del tejido social es sinónimo de solidaridad y de respeto a los derechos de todos los miembros del grupo y la condición necesaria para construir un ambiente propicio para la creación de metas comunes y beneficiosas para las grandes mayorías nacionales”. (cfr. Autores varios, Tejido social y su fortalecimiento, Documento del Gobierno Federal de México, agosto de 2011).

El ejemplo del Minuto de Dios

Todo esto tiene como finalidad unir esfuerzos para transformar la sociedad y trabajar con individuos y grupos en la búsqueda de soluciones orientadas al desarrollo comunitario. Un ejemplo concreto lo constituye el Siervo de Dios Rafael García Herreros, quien, al fundar el barrio Minuto de Dios, trabajó hombro a hombro con personas, juntas de acción comunal, entidades privadas y públicas, en la construcción de un prototipo de barrio con todas las herramientas necesarias para la promoción integral del ser humano. Su pensamiento, resumido en la frase tantas veces repetida “amar a Dios y a mi hermano el hombre”, se convirtió en fuente de inspiración para generaciones que construyeron tejido social. Su legado fue motor de muchas lideres sociales que han impactado positivamente a la sociedad hoy.

El desarrollo sostenible y el tejido social

Se hace el desarrollo sostenible desde las bases o primeros círculos más cercanos, como el Minuto de Dios, que comenzó siendo un programa de radio para ayudar a promocionar el evangelio y que llevó al Siervo de Dios Rafael García Herreros a transformar vidas, familias e incluso a muchas familias en Bogotá, Colombia, a través de vivienda, educación y con los emprendimientos dando formación para el trabajo de calidad. Que lo expresaba, con un dicho así: “No debemos dar el pescado, sino enseñar a pescar”, como una manera de ayudar en la promoción solidaria y el desarrollo social sostenible, esta fue una manera de llevar el evangelio a los más necesitados, en especial a la promoción integral de todos las personas que trabajan en las obras del Minuto de Dios.


Por Wilson Javier Sossa López. Sacerdote eudista del Minuto de Dios