Tribuna

Hombres y coronavirus: una tremenda oportunidad

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Claramente, nadie la ha sacado gratis en la historia de la humanidad, pero, si hay personas que han llevado la carga del paradigma del rendimiento, del éxito y de la imagen con mayor fuerza, han sido todos los hombres del mundo.



Desde pequeños, a muchos, la cultura les impone un corsé de hacer grandes obras, tener muchas cosas, ser fuertes frente a toda circunstancia, ocultar sus verdaderas emociones y sensibilidad, ser viriles en la sexualidad, ser proveedores y controladores de todo imprevisto y, sobre todo, mantener una imagen de éxito, juventud y dureza que nadie puede doblegar.

Coronavirus España

Caricatura

Esta caricatura de los hombres, si bien está llena de matices y hay tantas variantes como personas de este género, hoy está en jaque absoluto producto del coronavirus. Dejar de trabajar, irse a casa, no tener control de nada, asumir el miedo y la incertidumbre, compartir tareas, no poder responder a la seguridad económica, no poder salir “a sus cuevas” de soledad, dejarse conducir por otros, el desapego, lo doméstico, lo íntimo… En definitiva, la fragilidad no es algo que se les dé en forma tan natural, producto de la educación que la mayoría recibió.

Muchas mujeres hoy bromean porque tienen a sus parejas en casa y parecen leones enjaulados. Era que no; a los hombres no solo les cambió el mundo donde nadaban como peces en el agua, sino que los enviaron a territorio desconocido y deben aprender las nuevas herramientas para sobrevivir y disfrutar lo que puede ser una tremenda oportunidad para completarse como seres humanos.

Potencias femeninas y masculinas

Mujeres y hombres tienen potencias femeninas y masculinas que deben reconocer, integrar y equilibrar para desplegar todo su potencial. El paradigma del rendimiento nos estaba llevando a todos hacia un lado de las fuerzas (el masculino); el coronavirus nos está permitiendo ir al otro lado y complementar la vida y, de paso, salvar a la humanidad.

Mi intención con este escrito es ayudar a todos los hombres buenos, trabajadores, padres, hijos, hermanos, abuelos, parejas y esposos que están desconcertados por este cambio, respiran la inadecuación y quieren aportar desde la riqueza de su ser a sus familias y a la humanidad.

Hombres ejemplares

Me ayudaré de hombres ejemplares de nuestra historia, como Gandhi, Mandela, Freddy Mercury, san Ignacio, san Pablo y el mismo Jesús, que acertaron a sacarse el corsé, a respirar profundo su humanidad y a vivir con libertad y gozo su modo único de ser, que no es casual.

Hombres notables y frases hay miles, pero, para finalizar, prefiero terminar con Jesucristo cuando nos dice a todos: “Hay que ser como niños para entrar en el Reino de los cielos” (Mt 18,3). En este tiempo de incertidumbre, “confía en Dios como si el éxito de tus obras dependiera de ti y no de Dios, pero también como si, al final de la obra, todo fuese hecho solo por Dios y nada por ti”. Todos y todo estamos en las manos de un Padre/Madre Dios que nos conoce y ama, y jamás nos abandonará.