En la celebración de la semana santa, del Triduo pascual, la pasión, muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, suyo es el Reino, el poder y la gloria. Recordemos que proviene del latín “Tridúum”, periodo de tres días, el término “triduo” significa “tres días” y se refiere a cualquier celebración de tres días, es el espacio del tiempo comprendido entre la misa verpetina (in cena Domini) del Jueves Santo y las vísperas del Domingo de Resurrección.
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Aunque cronológicamente son tres días, litúrgicamente constituyen un solo día que nos revela la unidad del Misterio Pascual de Cristo. La única celebración del Triduo Pascual marca el final de la Cuaresma y precede a la Misa de la Resurrección del Señor en la Vigilia Pascual.
El Triduo sagrado
Recordemos a san Ambrosio o san Agustín que mencionan en varias oportunidades esta celebración como una sola, esto es, la Pascua celebrada en tres días. Por eso, es una sola celebración, desde la pasión y muerte, pasando por el doloroso silencio del sepulcro, hasta la resurrección.
La palabra “pascal”, que se usa para referirse a la Pascua, proviene del griego “pascha”, que a su vez proviene del hebreo “pesach”, que significa Pascua judía. La pasión, muerte y resurrección de Jesús, que están conectadas teológicamente con la fiesta de la Pascua judía, se conocen como el misterio pascual.
La liturgia que tiene lugar durante el Triduo
- Misa de la Cena del Señor
Se remite a la cena con sus discípulos que marca el inicio de la pasión, es la memoria sacramental del misterio pascual que nos entregó el mismo Jesús, recuerda el sacerdocio ministerial y el mandamiento del amor fraterno. La Eucaristía, acción de gracias por excelencia, es el símbolo y fuente del amor, “Nadie tiene amor más grande que aquel que da la vida por nosotros” (Jn 15, 13).
Vaticano II, nos recuerda que la Eucaristía es la “fuente y culmen de la vida cristiana” (Lumen Gentium, 11) y la celebración central de la Iglesia. La Eucaristía está en el centro mismo de la Iglesia, el misterio de Dios es como “fuente que mana y corre… en este vivo pan por darnos vida, aunque es de noche” (San Juan de la Cruz).
Tres eternidades
Recordemos una frase que repetimos en varias ocasiones y que los padres Eudistas, tenemos en cada sacristía: “Para celebrar la Eucaristía según San Juan Eudes se necesitarían tres eternidades: la primera para prepararse, la segunda para celebrarla y la tercera para dar gracias” (Cfr. Heramburg Pedro, Virtudes de San Juan Eudes, Pág. 126, Edic. Rennes 1929).
- Viernes Santo de la Pasión del Señor
Es un día litúrgico, sin Eucaristía, los fieles en la celebración de la tarde, conmemoran los acontecimientos de la pasión y adoración a la cruz. Luego se recibe la Comunión con hostias consagradas del día anterior.
- Vigilia Pascual
Es el momento culminante del Triduo, el núcleo que le dio origen y el centro de todo el año litúrgico. Desde los primero siglos, se celebran los sacramentos de iniciación cristiana durante la Vigilia.
- Misa de la Resurrección del Señor
Este día marca el inicio del tiempo pascual que concluirá con al Domingo de Pentecostés.
Así, siguiendo las palabras del apóstol san Pablo, san Juan Eudes afirma que la Iglesia, cuerpo místico de Cristo, en la realización de su misión completa la tarea de llevar a la edad de Cristo en su plenitud, realizando, así, la parte que le toca de completar la pasión de Cristo. La visión de la vida cristiana como un “continuar y completar la vida de Jesús”, siendo otros tantos Jesús sobre la tierra, dejándonos animar de su propio espíritu, viviendo su misma vida, caminando tras sus huellas, revistiéndonos de sus sentimientos y realizando todas nuestras acciones con sus mismas disposiciones e intenciones (Cfr. san Juan Eudes, O.E. CCMD, Centro Carismático Minuto de Dios, pág. 131-134).
Quiero, concluir con algunas frases tomadas del libro: “Para sanar el corazón, con el perdón”, de Wilson Sossa, CCMD, Centro Carismático Minuto de Dios 2025:
Oración de sanación interior
Señor Jesús, presente y vivo en la Eucaristía, hoy te suplico la gracia de poder perdonar.
Señor Jesús hoy decido perdonar en tu Nombre, amado Señor, a todas las personas que me han hecho daño, a las que me han maltratado, a las que me han rechazado, a las que no me han amado, a las que me han cerrado las puertas y me han quitado oportunidades de salir adelante. Hoy Señor Jesús perdono en tu Nombre y con tu amor a las personas que han herido mi corazón, hoy en el Nombre de Jesús perdono a mis padres por cualquier daño que hayan hecho a mi vida. Hoy en el Nombre de Jesús perdono a todos mis hermanos y familiares que hayan dañado mi vida.
Hoy perdono en el Nombre de Jesús a todos mis antepasados que con las consecuencias de sus pecados hayan dañado mi vida. Hoy perdono en el Nombre de Jesús a cualquier persona, amigos, compañeros de trabajo,vecinos o miembros de la Iglesia que hayan dañado mi vida. Hoy Señor Jesús los perdono y te suplico que purifiques con el poder de tu sangre todos los recuerdos que hay en mi memoria que han agobiado y esclavizado mi vida.
Gracias Señor
Gracias Señor porque me sanas y me liberas, porque me bendices y me acompañas, gracias Señor Jesús y proclamo que tú has vencido la muerte, el pecado y el mundo con tu muerte y resurrección. Gracias, señor Jesús, porque tú nos traes salvación y estableces en nosotros el reino de Dios. Queremos Señor Jesús que vivas y reines en medio de nosotros. Amén
Por Wilson Javier Sossa López. Sacerdote eudista del Minuto de Dios
