La revista Publik-Forum (n.º 6, 27/03/2026, p. 7) informa sobre un videoclip en el que Pete Hegseth instrumentaliza el Padrenuestro en las redes sociales oficiales de su «Departamento de Guerra». En ese vídeo, Hegseth aparece con un micrófono ante soldados y tanques de guerra. Cada frase del Padrenuestro se «ilustra» con una escena militar:
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El vídeo
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
- «Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre»: aparece un misil en el cielo.
- «Venga a nosotros tu reino»: una foto de una flota de buques de guerra.
- «Hágase tu voluntad»: un bombardero en vuelo.
- «Hágase tu voluntad»: tanques de guerra y un paracaidista.
- «Porque tuyo es el Reino»: la mano de un soldado en una ametralladora.
- «El poder»; cinco filas de aviones militares en posición de combate, en un aeropuerto.
- «Y la gloria»; la cámara se desplaza hacia la bandera de los Estados Unidos.
- «Por los siglos de los siglos. Amén»: Donald Trump, JD Vance y Pete Hegseth están alineados uno al lado del otro, haciendo el saludo militar.
- Y la palabra «Amén» se repite mientras la cámara enfoca el símbolo del Ministerio de Guerra de los Estados Unidos.
Los crucificados
El papa León XIV ya fue muy claro al decir que Dios no escucha las oraciones de quienes le invocan para justificar la guerra.
En este tiempo pascual, al leer esta «oración», pienso en los millones de crucificados del mundo actual. Muchos de ellos, crucificados por quienes tienen la perversidad de rezar el Padrenuestro de esta manera.
«La gloria de Dios es el hombre vivo», decía San Ireneo. Dios no quiere la muerte. Quiere la vida. No hay religión donde la lógica sea asesina. No hay Pascua donde se niegue el derecho a la Pascua.
Dios no es Padre, ni Madre del odio. Dios está del lado de quienes son víctimas del odio. Dios hace pasar de la muerte a la vida a quienes son víctimas de la aniquilación, aunque esa aniquilación invoque, de forma monstruosa, Su nombre, sea cual sea la religión.
Al parecer, la parte del Padrenuestro en la que se reza: «Danos hoy nuestro pan de cada día» no aparece… Tampoco se reza: «perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden». Es comprensible: la exaltación del odio no es compatible con el perdón.
Esta «versión» del Padrenuestro es una blasfemia.