El 28 de febrero, Donald Trump y Benjamin Netanyahu lanzaron la operación Furia épica, una ofensiva dirigida contra instalaciones militares iraníes para acabar con el régimen islamista. A las pocas horas, un bombardeo acababa con la vida del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei. Este ataque ha generado, no solo una crisis en el enjambre de Oriente Medio, sino que ha internacionalizado el conflicto regional.
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Rearme y amenaza nuclear
La Tercera Guerra Mundial a pedazos que venía denunciando Francisco desde hace años se materializa de una manera cada vez más visible, con un rearme generalizado y la amenaza nuclear latente. La permanente plegaria de León XIV desde el mismo día de su elección para trabajar por una “paz desarmarda y desarmante” se ha tornado en un “sincero llamamiento a las partes implicadas para que asuman la responsabilidad moral de detener la espiral de violencia antes de que se convierta en un abismo irreparable”. Frenar esta escalada bélica es posible. Lamentablemente, es poco probable cuando la fuerza del diálogo, la negociación y la diplomacia se sustituyen por la ley del más fuerte, que solo trae consigo muerte y destrucción a la vuelta de la esquina.