VIERNES
Conversación con el hermano Isidoro. Ese hermano de San Juan de Dios invisible para los medios, pero mano tendida para los heridos de la tragedia de Adamuz que han sido acogidos en el hospital cordobés de la Orden. Él, que ha sido aliento, se sabe aprendiz. “Me han dado una lección muy grande de fe. Hablan más de Dios que nosotros. Son muchos los que dicen haber sido protagonistas del milagro de seguir ahí, de saber que Jesús se ha hecho presente en medio de la desgracia, que se les ha dado una nueva oportunidad”.
No ha utilizado un protocolo de diálogo para supervivientes de una catástrofe. Solo un referente. “El buen samaritano nunca le preguntó al herido ni de dónde viene, ni qué te ha pasado, simplemente actúa para socorrerle, no le habla de Dios con palabras, pero sí le está hablando de Dios con su caridad, con su acogida, llevándole a una posada para que él descanse. Ese es el cariño y la cercanía que, en nombre de Jesús, actúa a través de nosotros e intentamos contagiar”.
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SÁBADO
A contrarreloj. Así parece plantearse el viaje del Papa a España. Se da por hecho que será en junio. Con el día 10 como eje, cuando se celebra el centenario de Gaudí. Pero hay quien está más que agobiado y preferiría retrasarlo a octubre. Sin embargo, se trabaja para junio y se agenda para junio. Quienes están en el engranaje ya se han dado cuenta de que toca primar la discreción. Lo cierto es que, en la era de las redes sociales donde todo se cuenta, el WhatsApp se ha convertido en un patio de vecinas con rellanos por doquier donde se cuela cualquier mensaje hasta lograr un reenvío infinito. Responsabilidad tiene quien comparte. Pero, sobre todo, quien difunde sabiéndose persona de confianza.
DOMINGO
“Inmediatamente dejaron la barca y a su padre, y lo siguieron”. ¡Qué capacidad para reaccionar! No sé si uno es más cobarde, si necesita rumiar más o si el discernimiento puede resultar un enredo. Dejarlo todo, vale. Pero así, sin más… Existen las corazonadas y los enamoramientos descontrolados. Pero de la misma manera hay quien aprovecha esa pasión del otro para erigirse en su mesías sin serlo. El falso don de profecías se multiplica cuando llega la noche, en vigilias aparentemente sanadoras, en las que se susurra al oído banco por banco, echando mano de un cuestionable don de lenguas e intimidando con una costudia en las manos. Inmediatamente se sigue la llamada real del Señor, pero inmediatamente se debería frenar a quien juega a suplantar su voz. No. No es una mera anécdota.
