Fernando Vidal, sociólogo, bloguero A su imagen
Instituto de la Familia de la Universidad Pontificia Comillas

Toda la verdad sobre el polémico itinerario de preparación al matrimonio de los obispos


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En toda la prensa generalista ha quedado reflejado el nuevo itinerario de formación y acompañamiento de novios, bajo el lema +Q2, ‘Más que dos’, que recoge la referencia que el papa Francisco hizo de Mario Benedetti, “Somos mucho más que dos”. El presidente de la Subcomisión de Familia de la Conferencia Episcopal Española, Mario Iceta lo presentó junto a uno de los matrimonios que más está haciendo a favor del progreso y modernización de la pastoral de la familia en España, los delegados de familia de la Delegación de la Diócesis de Bilbao.

Tras una primera versión polémica, se ha publicado la propuesta definitiva que se había aprobado y que se puede encontrar en la web de la CEE. Ha sido tal el impacto en prensa, que es bueno discernir el debate y el valor de la propuesta. Entraré primero a comentar las polémicas y luego vamos a lo fundamental. La rueda de prensa y la versión que se hizo pública, dejaron titulares que han sido objeto de comentarios en todas las tertulias de los medios, en general con un carácter negativo y sarcástico.

No es un cursillo sino un itinerario

Lo primero que habría que aclarar es que no es un cursillo prematrimonial, como informa la práctica totalidad de los medios, sino que es un itinerario para profundizar en el noviazgo. Un primer comentario ha sido la comparación de las 20 horas que suele implicar un cursillo prematrimonial medio con los dos años de itinerario que propone el método. Aunque no se está pensando en la sustitución de uno por otro.

La calidad avanza

La calidad de este modelo +Q2 es mejor que muchos cursos que se dan. Los novios agradecerían mucho poder pensar cuestiones que son fundamentales. La metodología es buena, basada en el diálogo, se plantean distintas dinámicas, es participativa, bebe de fuentes plurales.

Formación y acompañamiento son necesarios

También es cierto lo que decía el delegado de Familia de Bilbao, cuando ponía de manifiesto que se exige más formación para manejar un robot de cocina que para casarse. Como sociedad podemos apartar la vista a otro lado, pero es una realidad que todo tipo de pareja necesita prepararse mucho más para fundar una vida en común y que faltan lugares donde poder reflexionar y crear juntos ese proyecto. Lo usual es que se intenten ridiculizar las iniciativas de la Iglesia para pensar en pareja y lo inusual es que se trate de ayudar a las parejas, que es lo verdaderamente necesario.

Una versión distorsionada

La mayor parte de la controversia se ha originado porque el texto hecho público por parte de algún administrativo de la llamada casa de la Iglesia (Añastro) fue una versión antigua, que salió a la luz debido a duendes informáticos u otro tipo de duendes. La llamaremos la “versión del Duende”. La gran polémica ha venido de los contenidos de la versión antigua sobre sexualidad. Corresponde al tema 7 del itinerario, bajo el título ‘La belleza de la sexualidad’. 

Para comprender lo ocurrido, tenemos que saber que cada capítulo se encargó a diferentes personas. Quien escribió la versión del Duende estaba bastante lejos de lo que la Conferencia Episcopal y el equipo coordinador querían decir. Esa versión antigua del Duende fue corregida por otra que retiró y rectificó el contenido más polémico.

La versión del Duende que había llegado y se corrigió, sostenía recomendaciones como que el marido que quisiera mantener relaciones sexuales con su esposa debía asumir tareas domésticas y dejarla dormir la siesta para que estuviera descansada en el momento de la copulación. Se incluían otras recomendaciones con ecos de décadas atrás como, por ejemplo, el consejo de que los abrazos a los amigos sean cortos para evitar el adulterio.

La inmensa crítica de la opinión pública a esa orientación del texto del Duende deja de manifiesto que hay una lejanía enorme entre quienes escribieron esa versión del Duende y la pareja cristiana común de nuestro mundo. Nuestra experiencia como cristianos es mucho más feliz y plena. Los matrimonios católicos somos el pueblo del Cantar de los Cantares y vivimos nuestra relación sexual con esa poesía, esa espiritualidad y ese compromiso.

boda

El controvertido capítulo 7 constará de tres módulos: (1) ‘Somos personas con cuerpo y alma, amamos con todo el ser’, (2) ‘Dificultades para vivir cristianamente la sexualidad’ y (3) ‘Abiertos a la vida’. Por ahora, solo las dos primeras están disponibles.

La primera parte del capítulo contiene cuestiones interesantes que son parte de nuestra experiencia: la sexualidad no queda reducida a genitalidad (aunque quizás no se valora de modo suficientemente positivo la genitalidad), insiste en la ternura y el afecto entre los novios, la importancia de los besos y las caricias, así como la relación entre sexo y compromiso mutuo.

Se podría pensar que, si se van a tener con los novios dos sesiones sobre la belleza del sexo, es excesivo que se dedique la mitad del tiempo a las dificultades y, además, tan focalizado sobre el consumo de pornografía. Es como si vas a un curso sobre “la belleza de la gastronomía” y la mitad del tiempo está dedicado a los venenos.

Una visión más positiva y esencial

Lo que faltaría es precisamente potenciar más una vivencia positiva, evangélica y bíblica de las relaciones sexuales. Hay que insistir en formar el gusto por la vida, el sentido de belleza, el núcleo existencial de la experiencia sexual. Si la pareja tiene esa experiencia positiva suficientemente arraigada, vivida y desplegada, entonces todo lo demás se discierne de un modo claro y natural. El excesivo acento concentrado en contención y perversión está comprobado que no forma ese núcleo existencial positivo de una sexualidad bíblica.

‘Amoris laetitia’ nos da una instrucción clara sobre “la necesidad de un lenguaje nuevo y más adecuado” para presentar “el tema de la sexualidad” (AL, no. 281). Seguramente el texto ganaría sustantivamente si acentuara más la sabiduría de La Alegría del Amor –que, por cierto, no se cita en el capítulo, habiendo hecho una contribución tan importante a la cuestión– y hablara todavía más desde una “visión positiva de la sexualidad” (‘Amoris laetitia’, no. 153), el “sano erotismo” (AL, no. 151) y “un amor [que] sin placer ni pasión no es suficiente para simbolizar la unión del corazón humano con Dios” (AL, no. 142).

Dada la rápida rectificación, es evidente que esas recomendaciones ridículas de la versión Duende no son sostenidas por el equipo que redactó el texto definitivo. Su perspectiva es la de la Alegría del Amor y está demostrado en muchas cosas. Hace poco, el mismo Iceta presentaba un documento sobre la eutanasia que es impecable en forma y fondo, y ha suscitado un gran consenso en la comunidad católica.

La novedad: adiós a los viejos modos

Lo que realmente significativo de esta controversia mediática no es que en un texto de la Iglesia aparezcan ese tipo de recomendaciones y una perspectiva negativa y estigmatizadora de la sexualidad humana. Es la visión que se ha mantenido en el pasado demasiado tiempo y que el papa Francisco critica abiertamente en ‘Amoris laetitia’. Lo verdaderamente novedoso y significativo de los hechos es que se haya retirado ese texto del Duende. La novedad es que la Conferencia Episcopal haya considerado que no era adecuada esa visión tan obsoleta y estigmatizadora. Es decir, que se está apuntando a un nuevo modo de comprender la experiencia y de comunicar el Evangelio de Jesús en el campo de la sexualidad. Y eso es una muy buena noticia.

La pornografía sí que es una lacra

Dicho esto, queremos apuntar una cuestión sobre las reacciones que ha habido en torno a la pornografía. Algunos medios se han reído de que la Iglesia advierta sobre la nocividad de la pornografía. Es posible que sea desproporcionado el espacio que ocupa en este diseño concreto de la formación, pero es un grave problema que ha sido señalado no por la Iglesia sino por todo el movimiento feminista del #MeToo. Es una lacra, un negocio pernicioso y deberíamos luchar todos contra ello, sobre todo cuando afecta a niños y jóvenes que están en etapa de formación. No parece coherente aplaudir las críticas contra la pornocultura cuando lo dice el feminismo y criticar a la Iglesia por decir lo mismo.

¿Qué quedará de todo esto en breve?

El enfoque sobre relaciones sexuales y Evangelio continúa buscando el lenguaje adecuado, el encuentro con la experiencia espiritual que cientos de millones de parejas cristianas viven inspiradas por el Espíritu y profundizar en el paradigma del Cantar de los Cantares. El camino ha sido abierto por La Alegría del Amor. Amor y Alegría deberían ser los dos componentes esenciales para un enfoque adecuado. Lo primero, formar en lo esencial. Todavía no se ha encontrado esa luz y expresión y se pone de manifiesto en el malestar o desconexión de una enorme mayoría de cristianos. La esperanza es que se está en camino. Creo que ese avance en este modelo +Q2 apunta en esa dirección, sobre todo cuando se ha hecho público esa rectificación.

Pero, sinceramente, creo que lo que aportará el +Q2 al trabajo cotidiano que hacemos con los novios, trasciende esa polémica. Se debe construir con esas metodologías activas y participativas, basadas en el discernimiento desde la experiencia, iluminadas desde múltiples fuentes, formando el corazón de la pareja, en el largo plazo y con una mirada integral como la que busca el +Q2. Es netamente un avance respecto a lo que existía y, a la vez, un compromiso de continuar mejorando.

Más pluralidad y participación

También creo que queda la evidencia de mejorar los procesos de elaboración de este tipo de materiales. Hubiera sido deseable una mayor participación del conjunto de las delegaciones de familia que están trabajando todo el día con parejas. Hubiera sido importante la participación de los institutos y cátedras de las universidades que se dedican a ello. En otros ámbitos como la pastoral con migrantes se hace, ¿por qué no en familia? ¿Qué impide ejercer una mayor comunión eclesial en ese campo?

Hubiera sido importante formar una comunidad que discerniera y deliberara más y mejor en torno a las necesidades, las innovaciones, los contenidos, las metodologías adecuadas, un verdadero plan para avanzar todos. Las parejas lo necesitan. La pluralidad y la participación siguen siendo un déficit en materia de pastoral de familia en el nivel de toda España. Cuando más de todos, más para todos. Eso es una necesidad urgente que debería implementarse en todo lo que es relativo a la pastoral de familia en la Casa de la Familia. Es urgente que el espíritu de la Alegría del Amor cale con mayor profundidad en la Casa común de la Iglesia.